Muchos justifican esta desigualdad porque el Evangelio les juzga y manda repartir los bienes, por eso prefieren seguir preceptos de hombres, que la verdadera ley de Dios El Evangelio.
Muchos justifican esta desigualdad porque el Evangelio les juzga y manda repartir los bienes, por eso prefieren seguir preceptos de hombres, que la verdadera ley de Dios El Evangelio.