Si también en sentido espiritual se puede cometer adulterio y fornicación, pero de eso no estamos hablando, estamos hablando de cometer adulterio y fornicación en la carne.

Pues si la fornicación espiritual es mala y el adulterio espiritual es malo
también lo es en la carne, pues de la fornicación física y el adulterio físico se sacan los terminos.

La palabra griega que se traduce “fornicación” es por·néi·a, un término que, según explica B.*F.*Westcott en su libro Saint Paul’s Epistle to the Ephesians (1906, pág.*76), “se usa en sentido general con referencia a relaciones sexuales ilícitas, tales como

1) el adulterio, Os. II.2, 4 (LXX); Mt. V.32; XIX.9;

2)*el matrimonio ilícito, 1*Cor. V.1, y, en su sentido más usual,

3) la fornicación, como es el caso que nos ocupa


[Ef 5:3]
(Efesios 5:3) Que la fornicación y la inmundicia de toda clase, o la avidez, ni siquiera se mencionen entre ustedes, tal como es propio de personas santas;
”.

A este respecto, el Greek-English Lexicon of the New Testament (de W.*Bauer, revisión de F.*W.*Gingrich y F.*Danker, 1979, pág. 693) define esta palabra como “prostitución, incontinencia, fornicación, toda clase de relación sexual ilícita”.


Se entiende, por lo tanto, que por·néi·a implica el uso crasamente inmoral de los órganos genitales de por lo menos una persona, aunque hayan debido tomar parte en el acto dos o más individuos (bien otra persona que se presta al acto o un animal) del mismo sexo o de sexo opuesto. (Jud*7.) La violación es un acto de fornicación, pero, por supuesto, no*convierte a la víctima en fornicador.

Cuando Dios bendijo al primer matrimonio humano, dijo: “Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y tiene que adherirse a su esposa, y tienen que llegar a ser una sola carne”. (Gé 2:24.) La norma que Dios fijó para el hombre y la mujer fue la monogamia, y estaban excluidas las relaciones sexuales promiscuas. Tampoco se contemplaba el divorcio ni las segundas nupcias.