Precisamente porque Dios no es voluble ni variable, sino que siempre es el mismo y dio sus mandamientos para siempre, debes comprender que Dios no había ordenado al pueblo que participara en guerras. Esos mandatos que están escritos en el Antiguo Testamento no eran más que mandatos de hombres, no de Dios.
Los verdaderos de seguidores de Dios, los verdaderos seguidores de Jesús, no hacen guerras ni matan a las personas, ni lo hicieron en ninguna época, y mucho menos por mandato de Dios, pues Dios les ordenó desde siempre y para siempre: no matarás.
La mejor forma de recordar y celebrar el Nacimiento de Jesús es enseñar lo que enseñó Jesús cuando predicó el Evangelio, y ser fieles a sus misericordiosos mandamientos, que mandan perdonar, tener misericordia con todos y, por supuesto,: no matarás.
Gracias a Jesús porque vino al mundo y nos predicó el Evangelio enseñándonos los mandamientos que en verdad fueron dados a los hombres en la época de Moisés, y desde siempre y para siempre.
Paz a todos en estos días de Navidad.





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