[EL DIOS EMOTIVO, comentario 36]
Se observa entonces, según el relato del Génesis, que el Creador del hombre experimentó sentimientos negativos (indignación, pesar) ante la malsana actuación de los seres humanos sobre la faz del planeta; y éste es un dato importante a tener en cuenta para no correr el riesgo de desviarse hacia una teología que atribuya a Dios unas características de la personalidad que se alejan del perfil presentado por el Génesis. Por lo tanto, según el primer libro de la Biblia, el Creador es un Dios emotivo. Su perfil, al chocar contra las expectativas de humanos mal informados y/o demasiado egolátricos (una abundante agrupación ésta) es globalmente rechazado por la sociedad humana. Y la natural inclinación grupal hacia la búsqueda de un líder sirve de pábulo a la Egolatría, pues es aprovechada por aquéllos que somenten a los demás y a veces se someten a sí mismos a unos criterios independientes de la guía divina, haciendo del Hombre o de sus productos (la ciencia materialista es uno de ellos) la medida central del universo. Repiten así el itinerario errático (o de final incierto en el tricotaje) de los artistas y filósofos griegos de la antigüedad.