Un descanso en la Praia do Barril donde pudimos degustar las especialidades de la zona. A pesar de la cantidad de kilómetros que hicimos todo se hizo más llevadero porque la tía puso a nuestra disposición su espectacular auto de ocho cilindros que disfrutamos como niño con juguete nuevo.
La que tiene el dedo levantado es la tía Teresa, ya sabes que a pesar de ser una señora de alta cuna dice palabrotas y es una borde, e incluso puede llegar a ser irreverente, pero es cariñosa, adora a los Honorables y te deja enganchado para toda la vida. Saludos.
