Lo que se conoce como Libro de la Ley fue una serie de textos supuestamente encontrados en una grieta del Templo de Salomón en un remodelación muy muy posterior a su construcción.
Nadie sabe su contenido exacto, pero la versión actual de la Tora y el Pentateuco es la versión judía babilónica.
Fue recopilada y editada, junto a otros textos, para formar el Talmud y el Viejo Testamento, en la época del segundo Isaias en Babilonia y el regreso de la recolonización judía para la reconstrucción del Templo en Jerusalén, ya en época de Ciro (comienzos del Imperio Persa).
Los samaritanos tienen su propia Tora, Libro de la Ley. Y afirman que no esta contaminada por Babilonia. Los samaritanos eran yahvistas pero no judíos, su templo estaba en otro monte, en la actual Cisjordania, no en Jerusalén. Los judíos retornados de Babilonia no aceptaron su ayuda para la reconstrucción del segundo Templo.
Hoy día, los pocos samaritanos son reconocidos como hebreos, pero no judíos.
Cuando se "encontró" el Libro de la Ley, la familia sacerdotal descendiente de Sadoc (saduceos) el sumo sacerdote de Salomón, y el joven rey "ungido" (mesías), único sobreviviente de la familia de David (supuestamente la familia de sumo sacerdote lo salvo de la masacre de la familia real dictada por la reina), aceptaron ese Libro de la Ley como escrito por Moisés. Prácticamente se proclamo como la constitución del Reino de Juda, pero no del Reino de Israel.
Las masacres contadas en la Biblia, realizadas por los israelitas, deben ser vistas mas como propaganda que como realidad histórica.
No muy diferentes a las diversas estelas de tantos reyes y faraones, o cesares, que narran batallas victoriosas para deleite de las masas que lean o escuchen esas historia. Vamos, una Ilíada mas.
La ausencia de evidencia no es evidencia de su ausencia
Hay dos maneras de vivir su vida: una como si nada es un milagro, la otra es como si todo es un milagro. ( Albert Einstein )
El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir. (Albert Einstein )
El azar no existe; Dios no juega a los dados. (Albert Einstein )
Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre. (Albert Einstein )