
Iniciado por
Zampabol
Esta es una idea muy reduccionista de lo que debemos entender como estrategia. Tú te centras en las estrategias de competición o bélicas, pero existen otras que se te han pasado por alto.
Hoy en día, por ejemplo, existen padres que no tienen una estrategia clara a la hora de educar a sus hijos en la moral, las buenas costumbres, la cultura del esfuerzo o en el cultivo de la espiritualidad y dejan esa parte tan importante del desarrollo de la persona en la improvisación (las tácticas). En este caso no hay ganadores ni perdedores en ninguna competición, hay un fin conseguido o un fin malogrado por ineptitud. Otro caso sería la estrategia para desalojar a un déspota o dictador peligroso del poder; tampoco en estos casos podemos hablar de aplastar a nadie sino de conseguir un fin justo y loable.
Otro caso muy claro en nuestra sociedad es la estrategia empresarial, destinada a competir en el "juego" de la competencia en igualdad de condiciones.
Es evidente, y sería absurdo negarlo, que el estratega persigue un fin, que este fin sea bueno o sea malo, no depende de la estrategia sino de la mentalidad o la bondad del que la pone en marcha. Decir que toda estrategia es mala "per se" es ponerse una venda en los ojos y envidiar a aquellos que triunfan porque tienen claros los fines que persiguen.