Todo ese cambio de las leyes en las escrituras ocurrió antes de Jesucristo en tiempos de los profetas, y luego en tiempos de los apóstoles, cuando torcían las cartas los indoctos y poco asentados, y luego volvió a ocurrir cuando los poderosos de Roma y su religión del imperio (siglo IV, emperador Constantino y sus sucesores) volvieron a imponer las leyes del viejo testamento que Jesucristo había anulado y las cartas atribuidas a Pablo que habían sido torcidas por los indoctos.Iniciado por María_Laura3Pablo en verdad predicó el Evangelio. Y enseñó que no siguiéramos doctrinas diferentes al Evangelio que Jesús predicó.
Pero las cartas hay que tener cuidado con ellas, y comprobar lo que coincide con el Evangelio y lo que no coincide, ya que el mismo Pablo dijo que aunque él viniera predicando un "evangelio diferente", que no lo creyéramos. Y eso es porque trataba de avisarnos que sus cartas podían ser manipuladas o ya lo estaban siendo. De hecho, Pablo dijo esto:
2ª Tesalonicenses 2:2
(....) no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra (......)
Esto nos enseña que tengamos cuidado con lo que haya escrito en sus cartas que no coincida con el Evangelio.
Desde que estas cosas ocurrieron, vino una gran confusión al mundo, y un sistema terrible de terror y de inquisiciones se impuso a los pueblos del mundo.
El Evangelio de Jesucristo es misericordioso y no mandó esas cosas. Pero los hombres no quisieron ser fieles al Evangelio y dejaron de vivir sus misericordiosos mandamientos.
Católicos, protestantes, judíos, mahometanos y otras religiones, han impuesto sistemas de terror y de inquisiciones completamente contrarias a los misericordiosos mandamientos del Evangelio.






Responder Citando