LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN EN EL LUGAR SANTO

Adulterar los verdaderos mandamientos de Dios para decir que esos mandamientos adulterados son leyes de Dios, es una abominación. Y sobre todo, si esa abominación se impone como algo santo, porque Jesucristo, cuando habló de la abominación de la desolación, así dijo:

"y por haberse multiplicado la infracción
de la ley, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes". (Mateo 24:12-16)