Pues, no lo quiero juzgar, no quiero. Se entiende, hasta uno quizás lo haría (pero, aunque uno no ha tenido la gracia de ver al Padre y al Hijo, es diferente).
De todas formas, me hubiera gustado más si hubiera instado a los que estaban en ese espacio, expectantes de la puerta, a que se pusieran a orar.
Frente a una turba que los superaba en número y en armamento, ante la que poco podían hacer, bien mejor ponerse en las manos y Voluntad de Dios, mediante la oración … pero bueno, no sé, y sí claro que es “humanamente comprensible”.





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