Roost. Primero se descompone el cuerpo y prácticamente con el, el alma. Esto es lo normal.
Pero si una persona tiene fuertes apegos, hace que el alma y el espíritu se mantengan unidos. Entonces estaríamos frente a los fantasmas que están apegados a sus riquezas, casas, vicios, etc. Esto es anormal. Solo en estos casos el alma tiende a no perderse, mientras el fantasma no tome consciencia de su error, se libere de sus apegos fuertemente fortalecidos, por los fuertes apegos que lo enlazan a lo material, y con ello a la energía de la propia alma. Pero esta es una situación horrible. Pues a semejanza de las entidades, que buscan energía de los seres humanos, por la idolatría, vicios etc. igualmente ellos requieren de esta energía, y es por ello que succionan y te hacen parar de puntas los cabellos que parecen electrizarse. Y no digamos su visión.
No Roost. Dios no permita que conservemos el alma después de morir. ¿Cómo para qué? ¿Para ser fantasmas?
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