Animales. En el relato bíblico de la creación leemos: “Dios pasó a decir: ‘Enjambren las aguas un enjambre de almas vivientes, y vuelen criaturas voladoras por encima de la tierra sobre la faz de la expansión de los cielos’. Y*Dios pasó a decir: ‘Produzca la tierra almas vivientes según sus géneros, animal doméstico y animal moviente y bestia salvaje de la tierra según su género’. Y*llegó a ser así” (Génesis 1:20,*24). A*los peces, animales domésticos y animales salvajes se los llama en este pasaje con la misma palabra: “almas”. A*las aves y otros animales también se les aplica este término en Génesis 9:10, Levítico 11:46 y Números 31:28.

Personas. “En los días de Noé,*[...] unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del agua.” (1*Pedro 3:20.) Aquí está claro que “almas” quiere decir seres humanos: Noé, su esposa, sus tres hijos y sus nueras. Además, en Éxodo 16:16 se dio este mandato a los israelitas: “Recojan [el maná]*[...] según el número de almas que tenga cada uno de ustedes en su tienda”.



La vida de la persona. A veces, la palabra “alma” se refiere a la vida de alguien. Por ejemplo, Jehová le dijo a Moisés: “Han muerto todos los hombres que buscaban tu alma” (Éxodo 4:19). ¿Qué era lo que buscaban los enemigos de Moisés? Querían quitarle la vida.


Si continúa estudiando la Palabra de Dios, verá que no*hay en ella ni*un solo versículo que combine la palabra “alma” con otras como “inmortal” o “eterna”. Por el contrario, las Escrituras muestran que el alma es mortal, que ciertamente muere (Ezequiel 18:4,*20). Eso explica que la Biblia se refiera a un cadáver con la expresión “alma muerta” (Levítico 21:11).