Aberrante el ideario de quien asegure que tanto la maldad como la bondad son propiedades intrínsecas de la conducta. Pensamiento clásico de integristas, quienes aseguran que el comportamiento debe ajustarse a un modelo moral absoluto, sin atender a los complejos fenómenos de la diversidad y evolución social.
El mal existe, la maldad también; lo primero puede o no implicar lo segundo. Se trata de conceptos subjetivos. El mal se asocia directa e ineludiblemente al dolo. ¿Qué es el dolo? No es otra cosa que la intencionalidad transgresora y perniciosa de un individuo al actuar: maldad. De modo que las conductas no son "malas" por sí mismas, sino en función de su contexto, y del dolo con que son cometidas. Cuando se juzga, se hace contra una persona por haber cometido una falta, una conducta específica, pero no sólo basta conocer el hecho, sino también las circunstancias de su acontecer, a fin de poder determinar si verdaderamente se cometió con dolo y bajo un contexto transgresor e injustificable.
Por ejemplo, el atropellar a una persona. Tal conducta puede suceder de modo accidental, sin malicia; o de forma intencional, dolosa. La conducta en sí es la misma en ambos casos, no así sus motivos.
Podemos hablar de acontecimientos malos. Un atropellamiento, aunque accidental, no deja de ser malo, por sus consecuencias, pero no implica maldad, por lo que no por ello podríamos catalogar a su autor de "malo".
Otro ejemplo podría ser la legítima defensa. Se explica solo...
Uno más, la tauromaquia. ¿Es mala, o su escenario y antecedentes culturales la justifican?
El perjuicio ocasionado por una conducta es relativo, y se da en función de la respectiva apreciación de la persona contra quien se comete o, en su caso, del detrimento moral o material que se le ocasione a ésta o a sus bienes, en contra de su voluntad. Entonces, no es suficiente la conducta, debe estudiarse también la intención de quien la ejecuta, y el perjuicio originado sobre el pasivo; es decir: las consecuencias. El consentimiento, desde luego, anula todo perjuicio y malignidad.
Por ejemplo, la poligamia. Cuando un hombre contrae matrimonio con varias mujeres, pero por las normas de su cultura se trata de algo socialmente aceptable y, por tanto, sin detrimento moral para las partes involucradas, puesto que existe consentimiento, no se trata de una conducta "mala". Por otro lado, cuando un hombre de otra cultura, donde la monogamia es lo institucionalizado, se vale de añagazas y demás mentiras para contraer matrimonio con diversas mujeres, ocasionando un detrimento moral en las partes involucradas, se trata entonces de una conducta "mala". Pese a consistir esencialmente en lo mismo.
Dos puntos importantes:
- No toda conducta debe ser necesariamente buena o mala. Eso ya depende de sus dimensiones y necesidad de calificarla.
- Los enfermos mentales que por su condición sean incapaces de discernir entre el bien el mal, no son aptos para otorgar consentimiento alguno, y cualquiera de sus actos queda justificado con su enfermedad.
La propia necesidad de saberlo, ya es un paso hacia el camino del bien. Espero que mi explicación te resulte útil. En tu caso, ¿haces el mal deliberadamente?
"Y si todo lo que yo creí que estaba bien causó daño a alguien?".
No creo que seas una enferma mental, reconoces entre el bien y el mal. ¿Con qué intención haces las cosas?
"Yo siempre creí hacer las cosas bien o al menos esa era mi intención...".
He ahí la respuesta.
En caso de perjudicar inadvertidamente a alguien, y enterarte de ello, ¿sentirías arrepentimiento? Yo diría que sí:
"...cuando cometía un error sabía pedir disculpas y lo reconocía...".
Para mí, una persona mala es aquélla que perjudica deliberadamente a otras sin sentir arrepentimiento.





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