Muy bien dicho, la ley de Dios no permite la desigualdad entre los hombres ni mujeres,, así lo entendieron una vez las comunidades cristianas y así vivieron y entendieron el Evangelio, pero ya no es así porque hay mucha codicia entre medias de todo esto,,y para vivir una comunidad cristiana hay que repartir los bienes y no hay otra forma y si no somos falsos cristianos.