Me trae muy gratos recuerdos esa foto, pues no lejos de esa Iglesia yendo cuesta abajo queda un pequeño restaurantito popular de Fado, donde no llegan los turistas; sólo se ven a portugueses disfrutando en silencio las canciones. No se permite hablar mientras tocan los Fados. Que melancolía de canciones, que maravilla de lugar para llegar con una pareja amada a cenar.
Les dejo algunas fotos del lugar que las encontré en Internet. Se llama Clube do Fado, por si algún día van por esos lares.








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