
Iniciado por
VANGELIS
la Biblia y Lombardo tienen razón, cuando se trata con ustedes, no se trata con personas de carne y hueso, quien se opone a la Verdadera Palabra de Cristo, son espíritus del maligno. Dejen de distraer el tema principal de todo este foro: Cristo Eucaristía, Cristo Presente entre nosotros todos los días hasta el fin de los tiempos.
Petra, Si hoy me acusas de politeísta, mañana ¿que otra ocurrencia tendrás?.
Intelectito, mientras escríbas más y "más bonito" menos creo lo que dices.
Ahora dejen que les cuente algo:
*** En la Eucaristía está presente Nuestro Señor Jesucristo, con su cuerpo, sangre, alma y divinidad, oculto bajo las especies de pan y vino.
Lo sabemos así,** a) por las palabras con que prometió su institución:* b) por las palabras con que la instituyó; c) por la enseñanza de San Pablo sobre el uso de ella; d) por la doctrina de la Tradición y de la Iglesia.
a) En San Juan encontramos el discurso en que Jesús prometió de modo claro y preciso la institución de la Eucaristía; b) San Mateo, San Marcos y San Lucas nos describen su misma institución; y c) San Pablo reprende a los cristianos que hacen mal uso de ella. Consta de un modo tan claro en la Escritura la institución de la Eucaristía, que ni el mismo Lutero se atrevió a negarla.
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Cristo prometió la institución de la Eucaristía con estas palabras.
El día siguiente de la multiplicación de los panes dijo a los judíos: "El pan que os daré es mi misma carne para la vida del mundo". Aquellos admirados se preguntaban: "¿Cómo puede darnos a comer su misma carne?". Jesucristo insistió diciendo: "En verdad os digo que si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros, Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida".
Todo el capítulo VI de San Juan, desde el versículo 22 hasta el 72 es un largo discurso de Cristo, en que promete la institución de la Eucaristía. Los judíos que no comprendían cómo podían darles a comer su cuerpo, se escandalizaron y decían: "Dura es esta doctrina y ¿quién puede escucharla?" Y muchos de sus discípulos dejaron de seguirlo. Entonces Jesús preguntó a los doce: "Y vosotros también quereis retiraros?", y San Pedro le dio esta admirable respuesta: "Señor, ¿a quién iremos? ¡Sólo tú tienes palabras de vida eterna!”
Se ve, pues, que Jesucristo, más bien que rectificar sus palabras, permitió que muchos discípulos se le retiraran. Todos los que no creen y se escandalizan hoy, en ellos se sigue cumpliendo estas palabras.