CRISTO MULTIPLICA SU PRESENCIA
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Jesucristo no deja de estar en el cielo cuando está en la hostia, sino que está al mismo tiempo en el cielo y en todas las hostias consagradas.
En el cielo está con la cantidad y dimensiones naturales de su cuerpo y en forma visible; en la Eucaristía a modo de las sustancias y en forma invisible; pero de una manera viva, substancial y*real.

1) No es el cuerpo de Cristo el que se multiplica, sino su Presencia. No hay muchos Cristos; sino que un solo Cristo se hace presente en varios lugares, como un mismo sol está presente en los diversos puntos del globo.
2) Al partirse la hostia se parten únicamente las especies sacramenta*les; el cuerpo de Cristo permanece entero en cada fragmento.

Por su Presencia Real en la Eucaristía, Cristo cumple con su promesa de estar con nosotros “todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28:20). Cristo no nos ha dejado sin su presencia corpórea en este nuestro peregrinaje, sino que nos une a Él en este sacramento en la realidad de su cuerpo y su sangre. Con este don de la Presencia de Cristo en medio de nosotros, la Iglesia es verdaderamente bendita.

Como Jesús dijo a sus discípulos, refiriéndose a su presencia entre ellos, “Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron” (Mt 13:17).

En la Eucaristía, la Iglesia a la vez recibe la ofrenda de Jesucristo y da profundas gracias a Dios por tal bendición. Esta acción de gracias es la única respuesta adecuada, pues mediante esta ofrenda de Sí Mismo en la celebración de la Eucaristía, bajo la apariencia de pan y de vino, Cristo nos da la ofrenda de la vida eterna.

"Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. . . . Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí" (Jn 6:53-57)

¿Qué significa que Jesucristo esté presente en la Eucaristía bajo la apariencia de pan y vino? ¿Cómo sucede esto? La presencia de Cristo resucitado en la Eucaristía es un misterio inagotable que la Iglesia nunca puede explicar cabalmente con palabras. Debemos recordar que el Dios trino es el creador de todo lo que existe y tiene el poder de hacer más de lo que nos es posible imaginar. Como dijo S. Ambrosio: “Si la palabra del Señor Jesús es tan poderosa como para crear cosas que no existían, entonces con mayor razón las cosas que ya existen pueden ser convertidas en otras”.

Dios creó el mundo para compartir su vida con personas que no son Dios. Este gran plan de salvación revela una sabiduría que rebasa nuestro entendimiento. Pero no se nos deja en la ignorancia: por su amor a nosotros, Dios nos revela su verdad en formas que podamos comprender mediante el don de la fe y la gracia del Espíritu Santo que habita en nosotros. Así podemos entender, al menos en cierta medida, lo que de otro modo quedaría desconocido para nosotros, aunque nunca podamos conocer por nuestra sola razón completamente el misterio de Dios.