Hola STANDING_TALL bienvenido al tema:
La utilización de juguetes sexuales en el acto es un complemento para los juegos sexuales, los roles en la intimidad, emplear por ejemplo anillos vibradores en el pene ayudan a la erección así como mejorar la penetración, el fino arte del bondage proporcionan variaciones en la intimidad, en cuanto al sexo oral la estimulación boca genital puede convertirse en un preludio para la excitación, no considero que ninguno de los antes mencionados pueda convertirse en una dependencia, causando problemas para no alcanzar el orgasmo sino todo lo contrario, seguir el “modelo generacional” de solamente subirte a tu pareja sin los preliminares, tener tu eyaculación y no preguntarle ni siquiera como se siente es lo cuestionable, la intimidad en pareja lleva mucho de comunicación y poco de complementos.Es posible que la utilización de juguetes y las variantes de sexo oral puedan provocar la dependencia hacia éstos. Es decir, personas que no puedan ser capaces de alcanzar su máxima plenitud sexual sin la presencia de juguetes o variantes de sexo oral, precisamente por recurrir a estos medios y hacerlos costumbre.
Los juegos, juguetes y variantes del sexo no son una costumbre como tal, el sexo de ninguna manera debe convertirse en una habito sin variantes y crecimiento, el conocimiento de tu cuerpo y el de tu pareja, la comunicación abierta de lo que te agrada y desagrada en la sexualidad, la apertura a nuevas experiencias como las citadas deben enriquecerte y hacerte crecer, un buen fellatio puede estimular al hombre para hacerle sentir seguridad en su miembro, evitarlo, conduciéndolo a la penetración.
La valoración “moral” en el sexo depende de cada individuo, el sexo anal para much@s es insalubre, pero ello no impide la práctica, hay muchos mitos en torno al sexo oral, realmente las practicas que cada uno de nosotros ejerzamos en la intimidad están ligadas a la manera como dejamos fluir nuestra sexualidad, si estamos convencidos de la exploración del cuerpo del(a) otr@ como parte integral del coito y que lo demás solo es un complemento para compartir de ninguna manera considero negativa la práctica, el enemigo común es la rutina, el habito de hacer siempre lo mismo, las variantes son solo un auxiliar para la satisfacción sexual mutua.¿Hasta qué punto se puede considerar saludable incluir estas formas alternativas de estimulación en la relación, siendo que cabe la posibilidad de generar una dependencia negativa hacia éstos?





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