Zampa, corazón, pero no has hecho ningún esfuerzo por seducirme.
Yo al menos hice locuras por llamar tu atención, mal pero lo hice.
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Sí, ahora cúlpame a mí. Eres tú la que no atiende a mis desvelos, eres tú la que no entiende mi soledad, eres tú la que es indiferente a este corazón que se desangra por las esquinas.
¿Dónde te metes que tanto te busqué y no te hallé ayer?