Aprendí (leyendo a viola y a oiwa) que no hay edad para aprender, que no hay edad para querer...
Que no hay edad para las cosas realmente importantes.
Aprendí (leyendo a viola y a oiwa) que no hay edad para aprender, que no hay edad para querer...
Que no hay edad para las cosas realmente importantes.
Alguién me dijo una vez "Yo quisiera ser civilizado como los animales", que razón tenía.