Y aquí te reprendo, Zampabol:
Nunca puse a Santo Tomás como agnóstico. Lo que mencionamos Dorogoi y yo fue de dudas o insatisfacciones agnósticas, o sea, instantes en los que el diablo le puso la tentación de razonar objetivamente.
Y el diablo, por lo visto, es agnóstico.
No es correcto interpretar las cosas tendenciosamente. Lo bueno es que aquí todo queda grabado para cualquier aclaración.
Saludos.





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