Lo único que ha quedado plasmado ha sido las multitudinarias borracheras que se cogieron los de la JMJ en Madrid en 2011.
Y los dos millones de euros que pago dicho ayuntamiento en gastos, para que se pudieran emborrachar a gustito. Y que sacó al resto de madrileños.
Mira la reacción de los ateos cristianos cuando les mandaron callar en el metro y dejasen de cantar, se pusieron a cantar mas alto aún ... supongo que es que estarían borrachos ¿no?
¡¡Como mientes Zampa, como mientes!!






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