
Iniciado por
Ulsr
Lo que hubiera pasado si el Maestro Jesucristo hubiera establecido una Iglesia perfectamente bien establecida, constituida con sus estatutos, jerarquías. Le hubiera dado un poder tremendo a la Iglesia católica, en manos de personas tan imperfectas como somos todos todavía. Y quizás todavía estuviéramos en el obscurantismo, la inquisición, la humillación de esta Institución. Pero nunca lo había entendido, hasta ahora. Admiro siempre la sabiduría divina, jamás me cansaré de hacerlo, cuando nuestro Maestro Jesucristo tuvo la gran estrategia de no dejar tanto poder, para que en el futuro floreciera de forma natural en la iniciativa del hombre, en buscar la verdad, la humanidad se abre por si sola al evangelio verdadero, sin ser sujetos de nadie. Y la muestra está en el extraordinario florecimiento de tantos y nuevos movimientos religiosos, de todo tipo. Todos ellos buscando la verdad y Dios en todos nosotros.
Un día, por “casualidad”. Me encontré la foto de una mujer en burca rezando arrodillada en la orilla del mar en un atardecer. La imagen me impactó.
Encontré un paralelismo, en la pintura de Jesucristo orando en el monte de los olivos, pero en situaciones apropiadas. Jesús en lo alto del monte orando de espíritu a Espíritu. Esta mujer igualmente orando de espíritu a Espíritu, arrodillada, con sus pies en el agua, Todo un simbolismo. Su burca, la concentración de su personalidad en Dios y no en la belleza de atracción. Su estancia en el agua, su estancia el mundo lleno de pasiones bajas que tienden, como la serpiente, a penetrar en nuestras bases espirituales sumergidas en ellas.
¿Acaso Dios no estaría escuchándola, solo por pertenecer al Islam?
Definitivamente que sí, solo los fanatismos, las pasiones y fuerzas del mal que nos rodean como ese mar. Es lo que nos desune. Todos somos hermanos y con gran genialidad, nuestro Maestro Jesucristo ha establecido su estrategia, para que un día, esta mujer, comparta con todos los mismos ideales, fe´, amor y religión ante Dios y amándonos todos como hermanos.
Paz.
Ulsr.
Una mujer Palestina ora en las aguas del mar Mediterráneo durante el Eid al-Fitr, en el mes final del Ramadán.