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¡VOLVER A VIVIR!
Narraba en mi escrito anterior, LOS MUERTOS VIVOS, sobre los sufrimientos de los espìritus turbados por creerse aùn con vida fìsica. La pèrdida de la etapa de turbaciòn y el arribo a la ùltima etapa en el espacio antes de se reencarnaciòn, LA ERRATICIDAD del espìritu, que serà tratada acà.
Ya el espìritu tiene conciencia de sus logros espirituales y morales. ¿Què sucede ahora? Tomemos como ejemplo al espìritu del suicida del cual hablaba al final de mi escrito ¡ADIÒS MUNDO CRUEL!
Este ser se suicidò porque en su madurez, ya logrado el propòsito de su profesiòn, le detectaron un càncer incurable. Ese càncer no era "capricho de Dios", como èl se lo habìa reclamado al Creador. Era una expiaciòn a la que se habìa hecho merecedor por Ley de Causas y Efectos.
En su anterior existencia habìa sido tambièn profesional, pero muy adicto a la bebida. Cada vez que llegaba borracho a su casa, agarraba de "punching ball" a su esposa, y a punta de golpes y màs golpes le causò una lesiòn incurable que fue causa de la muerte de ella.
Cuando el marimbero desencarnò en esa vida, se lo hicieron ver, aceptò su culpa, (¿què màs le quedaba?) y estuvo de acuerdo con la expiaciòn ganada por estar dàndoselas de Tyson con la esposa.
Reencarnò, y como fue un profesional exitoso, al descubrirle el càncer se acobardò y cometiò suicidio. Luego de todas las angustias y horrores que viviò en la turbaciòn, (despuès de la muerte), finalmente saliò de esa etapa y vino el juicio de su ùltima vida. Quiero aclarar acà que no es un juicio de corte y nada parecido. Es un simple diàlogo entre el espìritu que sale de la turbaciòn y su espìritu guìa. ¡Nada de espectacularidades!
Descubriò que al momento de suicidarse le faltaban 15 años de vida para cumplir su ciclo. Ciclo que èl mismo habìa solicitado para la vida que dejò.
¿Y ahora? Ahora era peor. Antes dejò pendiente la deuda de la enfermedad incurable porque se suicidò al enterarse de ella, y ahora se le sumaba una nueva expiación: La deuda de los 15 años de vida fìsica que no habìa terminado por el suicidio. ¿Què hacer? Su guìa no lo presiona. La decisiòn debe venir de èl. Hay una ley universal que es la Ley de Libertad. Por libre albedrìo violamos reglas morales y leyes, pero tenemos que pagar por esas violaciones. Asì lloremos. Asì hagamos crujir los dientes. Asì digamos que nos arrepentimos. En el espacio no sirven para nada estas demostraciones. Violamos leyes universales establecidas, y por Ley de Causas y Efectos tenemos que pagar las violaciones a la ètica universal, asì lo hayan "perdonado" en vida. ¡Nadie nos salva! ¡Nadie nos redime! Sòlo nosotros nos redimimos....¡con la expiaciòn! Eso es justicia divina y no alcahueterìa divina.
Ahora, el espìritu emprende su erraticidad. En el espacio no tiene limitaciones. De desplaza tanto con la velocidad del pensamiento o a la lentitud que èl mismo se ordene. No siente frìo ni calor. No necesita respirar. Elige un sitio para meditar, pero...¿què medita? Tengo dos expiaciones en mi haber. Primero tendria que reencarnar para pagar mi deuda de los 15 alos que me quedaban de vida. Luego reencarnar otra vez para pagar la deuda pendiente que me quedò de la enfermedad incurable que no sufrì por cobardìa. Asì medita y al llegar a una conclusiòn, èl mismo se pregunta: ¿Lo podre hacer?
Inmediatamente mentaliza a su espìritu guìa. Este se hace presente. ¿Me llamabas?, pregunta. El espìritu errante le dice: ¿Es posible que pueda hacer las dos compensaciones en una sola vida? Te lo pregunto por esto: Si yo debo 15 años de mi ùltima vida, y en esa vida yo habrìa tenido 15 años de enfermedad incurable, no me parece que tengo que reencarnar dos veces para saldar las dos deudas. Pienso que si se encadena una enfermedad incurable a esa nueva vida de 15 años, digamos, desde el momento de nacer,...¿pagarìa asì mis dos deudas?
El espìritu guìa le dice: ¿Te crees tan valiente como para soportar eso? Mira que en tu ùltima vida te acobardasta. ¡Yocreo que si lo puedo hacer! Es màs,...¡estoy seguro de ello! Esa tonterìa no la vuelvo a cometer. No, despuès de la turbaciòn tan horrorosa que pasè.
¿Perfecto!, le dice el guìa: Ahora debes continuar con tu erraticidad y buscar las condiciones dadas en un nuevo hogar para esa doble expiaciòn en una sola vida. Cuando consigas esas condiciones en el que serà tu nuevo hogar, me llamas nuevamente.
El espìritu queda solo, y animado emprende la bùsqueda. Va de aquì para allà, de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, de naciòn en naciòn. No tiene limitaciones de puertas, ventanas o techos. Puede penetrar al hogar que quiera. El lo atraviesa todo.
En Francia estuvo en el hogar de unos jóvenes recièn casados. Les agradaron y se quedò un tiempo viviendo con ellos. ¡Sì! Eran excelentes personas y serìa buenos padres, pero no tenìan deudas para expiar. No habìa motivo para que se encadenaran a su expiación. Al sufrir el espìritu desde niño una enfermedad incurable que afectarìa a sus padres, estos debìan tener una expiación para cargar con sus problemas futuros.
Siguiò su erraticidad. Màs paìses, màs hogares, y lo mismo. Llegò a Asunciòn, Paraguay y estuvo en el hogar de una pareja muy amorosa y educada. Los dos eran profesionales. Se quedò un tiempo con ellos. Por las conversaciones se enterò que tenìan 10 años de casados. Notò una gran tristeza en sus rostros. Mentalizò al espìritu guìa de la pareja, y este se manifestò. Le preguntò que por què esa pareja no tenìa hijos. El guìa de ellos contestò: Lo han ido aplazando porque inconcientemente intuyen que estàn encadenados a una expiación. ¿Cuàl es?. Preguntò el errante. En su vida anterior, tambièn fueron esposos. Tenìan una piladora de granos. Los dos fueron sumamente tacaños. El mecànico de la piladora les habìa advertido que una enorme polea del sistema, estaba rajada. Que habìa que cambiarla, y pronto. Ellos no le hicieron caso.
A los pocos dìas, la polea se rompiò, y un enorme pedazo de ella impactò en la espalda del joven mecànico ocasionàndole una lesiòn que lo dejò paralìtico. ¡Incapacitado de por vida!
Muriò 15 años después. Ellos tienen la expiación de recibir un hijo con problemas de salud y que deberà morir a los 15 años de nacido.
¡Dios mìo!, dijo el errante. Estàn dadas las condiciones para mi expiación y el encadenamiento del matrimonio, a mi deuda.
Mentaliza a su espìritu guìa, lo entera de todo, y èste aprueba la reencarnación de su guiado en ese hogar.
Allì espera pacientemente, uno, dos, tres años, hasta que finalmente, un dìa siente un cosquilleo en su frente periespiritual, y ve como de ella se desprende un cordòn fluidico que va a perderse dentro del vientre de la futura madre. Ese fue el momento de la concepción. Con ese cordòn radiante, queda unido al òvulo fecundado. ¡Ya està reencarnado!
Pasan los dìas. Poco a poco va sintiendo un sopor, como un sueño anestèsico que cada vez es màs profundo, hasta la inconciencia total. Se ha dado el fenòmeno de la turbación pre natal. El olvido de toda su trayectoria como espìritu que no influirà en su futura vida. Todo quedarà en el olvido hasta que llegue nuevamente al espacio. ¿Cuàl fue la expiación? Un infante con leucemia que desencarnarà a los 15 años de edad. No hay injusticia ni para èl ni para sus padres. Sòlo la redenciòn del trìo por expiaciones encadenadas
Pròximo escrito en este mismo tema: ALUSIONES SOBRE REENCARNACIÒN EN LA BIBLIA.
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