Estos mandamientos y estilo literario se escribió hace unos 2600 años para una mentalidad humana muy diferente, más primitiva y salvaje.
Posteriormente, nuestro maestro Jesucristo, establece nuevas y revolucionarias formas para convivir en libertad con la ley de Dios. La que en esencia, es la misma.
Quien siembra la agresividad, cosecha la misma. No hay escapatoria, excepto que la ley del odio y la maldad del pasado, la lavemos con acciones amorosas y reconstructivas. Ley del karma y Darma. Nadie, ni los ángeles pueden trasgredirla, recordemos la historia de Lucifer. Quien hace el mal, se auto maldice y sufre naturalmente todas las calamidades que creó en el pasado, en su futuro. Por lo tanto, esta exposisión es más bien una advertencia a quien tiene oídos espirituales para entenderla. Dentro del concepto: Dios Hijo. Donde nos encontramos nosotros formando un pequeñísimo segmento de Él.
Yavé, la concepción judía de Dios. Por ello, lo expuesto inicialmente, también tiene la misma aplicación en su sinónimo linguístico.
Por lo tanto: Dios Padre es solo amor y perfección. Cuando en la Biblia se lee que se desata la ira de Dios, observemos que NUNCA se lee: “la ira de Dios Padre, o del Espíritu Santo”. Sino que se lee de forma global: “la ira de Dios”.
Paz.

Ulsr.