Pareciera que el “cuerpo resucitado” fuese como el de Superman, con superpoderes... Pero, es la lógica de la Salvación, y el punto y final de la vida del hombre, que vuelve de donde salió: Dios.

Dice San Juan:
“Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.”