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La ùnica razón que existe para que un esperpento violador de la calaña de Maciel, se explica no por otra cosa, que el poder y el dinero. Como ya dije, la Iglesia se escuda bien, y siempre ha acallado las voces que intentan ensuciar su estela de falsedades y deslealtades hacia su supuesto credo. La Iglesia católica es un negocio. Es una idiotèz en el lìmite, pretender que su misión es acercar la “palabra de dios”, contenida en la biblia. Y màs aùn, hacer apología de sus obras caritativas a los pobres. Las cuales no son otra cosa, sino puerilidades y retazos insignificantes, que de ninguna manera funcionan para paliar el dolor espiritual y las necesidades de los màs desprotegidos, en comparación con la gran vida que se dan sus embusteros dirigentes.
Desde 1979, Maciel tuvo contacto directo con Juan Pablo II; Un sacerdote de los Legionarios de Cristo (organización católica fundada por Maciel), daba misas privadas para la primera dama en Mèxico. De esa manera, Maciel comenzó su ascendente carrera de poder; al gestionar y robustecer la avanzada del Vaticano para la primer visita del Papa a Mèxico. Se consiguió, sin mucho problema que el presidente Lòpez Portillo recibiera al pontífice públicamente en el aeropuerto. Hay que señalar que como Estado laico, y por el pasado relativamente reciente, las relaciones del gobierno mexicano para con el Vaticano, eran màs bien reticentes y reservadas.
En lo que algunos ex-sacerdotes, consideraban como pagos, a los màs influyentes, para expandir su organización, (sic) “una forma elegante de dar un soborno”, Maciel repartió dinero a manos llenas al Vaticano. La entrega a Juan Pablo II de un millón de dólares, mediando Stanislaw Dziwisz (Secretario papal); quien también entre sus funciones estaba el manejo de los dineros, incluyendo los “donativos” millonarios por concepto de misas privadas del Papa a los influyentes y acaudalados amigos de Maciel, oficiadas en su humilde capillita adornada con frescos de Miguel Angel. En cualquier caso, las finanzas del Vaticano, si de algo se les puede tildar, es de oscuras.
La ausencia de juicios por los atropellos de èsta bestia se respalda en el poder. Maciel era un hombre de poder. No solamente hacia el interior del Vaticano, sino también en el mundo político en Mèxico. Amigo de gobernadores, presidentes. Y entendiendo que la activación de la fuerza judicial depende por completo de las fiscalìas, y supeditadas èstas al poder ejecutivo, se necesita ser muy ganso para preguntar las razones de la inacción de los tribunales. Màs que enlucir con apologías de complicidad ingenua las confabulaciones de Maciel y el encubrimiento de la cúpula dirigencial del Vaticano, los conservadores, de una evidente ausencia de elocuencia, deberían de cuestionar los motivos que tuvieròn los tribunales eclesiásticos para no juzgar a Maciel.
Maciel pagò para sustraerse de la justicia, y su principal defensor fue Juan Pablo II. Cuando Benedicto XVI estuvo como encargado de la Congregaciòn para la fe, dijo que “no era prudente” investigarlo por sus actos de pederastìa, a pesar de que èste santurrón y sus depravadas pràcticas, ya eran conocidas en todo el mundo. Desde luego, la recolección millonaria que hacìa Maciel, y que obtenía de sus amigos, asì como las “dàdivas” otorgadas por los mismos a Juan Pablo II, por las misas privadas, y que, està constatado por testimonios, que las cantidades oscilaban los cincuenta mil dólares; bastaròn para comprar su inocencia, y sin importar las vejaciones por las que pasaròn cientos de niños y jovencitos a manos de Maciel.
Pero no es suficiente comprar los favores de “su santidad”. Habìa que tener a la èlite satisfecha. Si bien las compensaciones monetarias, pueden ser tergiversadas argumentando un destino a los menesterosos, podemos averiguar màs al respecto, haciendo hincapié en las suntuosas comilonas que Maciel ofrecía para Angel Sodano. Este hombrecito compartìa las ideas de Augusto Pinochet, y aprobaba textualmente su dictadura y las tragedias que padecía el pueblo chileno: “neutralizar a los defensores de la Teologìa de la Liberaciòn que militaban en la izquierda”. “el estilo católico de la teología de la prosperidad, la lealtad papal y el capitalsimo libre”. Amigo en contubernio con Maciel, se agasajaròn con favores mutuos. Cuando Sodano fue nombrado Cardenal, Maciel organizò y pagò un convite “excesivo”.
Al Cardenal Eduardo Franciscio Pironio, Maciel le pagò la remodelación de su residencia. “La remodelación, fue un recurso bastante grande, costoso, ampliamente conocido en los niveles superiores de la Legiòn”. A cambio, Prionio aprobó la constitución de la Legiòn, la cuàl incluìa reglas, también llamados “votos privados”; consistentes en la obligación de jamàs hablar mal de Maciel, asì como acallar toda crìtica interna en los Legionarios de Cristo. Con esto Maciel adquirió una protección y “bendición” papal para actuar con total impunidad, ante sus abusos sexuales.
Ambos, Juan Pablo II y Pironio, aprobaròn los carpichos de Maciel mediante èsta codificación, porque estaban “financieramente en deuda con la Legiòn” (entiéndase Maciel).
Quien quiera como “prueba” ver al “santo padre” llevando muchachitos a empellones a las habitaciones de Maciel, està pecando de estúpido. Por el contrario, aceptar los testimonios entendiendo las presunciones que implican los movimientos oscuros de una organización malévola, auspiciada y cobijada por gobiernos con una reputación insana, es absolutamente viable.
Y quièn suscribe estos testimonios? Les garantizo que no fueròn sacados de algún episodio de Los Simpson. Tampoco son producto de la calenturienta y maquiavélica mente de uno o varios “ateos militantes”. Son católicos. Ex-sacerdotes pertenecientes a los Legionarios de Cristo. Teòlogos de carrera, con arrebatos de bondad.
Lo peor es que, el mismo rosario de inmundicias sigue controlando al Vaticano. Y es claro que no se trata de una manzanita podrida, como algùn "ingenuo" con nefastas intenciones ha querido hacer creer.
Què ironía. 
Luego, màs.
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