Esto de que no se acuerde nadie de uno....
Yo me acuerdo de mi abuelo (al que no conocí), que según cuentan las malas lenguas era un mujeriego de tomo y lomo (menos mal que yo salgo más a mi abuela que lo tenía atado a la pata de un armario ropero que pesaba dos toneladas). El hombre tenía la mala costumbre de intentar escaparse de casa al primer descuido de mi abuela, pero....¡Ya se sabe cómo eran las mujeres de entonces...!Le largaba un teterazo en la cabeza (la tetera era de plata maciza) que lo dejaba turulato y con pocas ganas de intentarlo de nuevo...aunque ya se sabe que la cabra siempre tira al monte.
Aunque nadie se acuerde de este triste Zampabol, yo sí que me acuerdo de mi abuelo que, en paz y cristiana sepultura, descanse.





Le largaba un teterazo en la cabeza (la tetera era de plata maciza) que lo dejaba turulato y con pocas ganas de intentarlo de nuevo...aunque ya se sabe que la cabra siempre tira al monte.
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