
Iniciado por
Klauddia
Debemos entender que la única norma mediante la cual pueden juzgarse exactamente los valores morales es basada en el carácter Santo de Dios.
Entonces basados en la santidad de Dios es que partirmos para enteder los valores morales.
Pero hay algo importante y es que para el que no toma en cuenta a Dios, no hay normas morales fuera de las costumbres sociales o de lo que dicta una consciencia incierta.
Pero aun esas normas sociales, aunque parecen indirectas, decadentes y frágiles, son reflejos de las normas de Dios.
Dios es santo, es uno de sus atributos, y Él no tiene relación con el pecado, pero está totalemente interesado en el pecador.
Todos somos pecadores, esa es la naturaleza caída del hombre, y el pecado es todo aquello que es contrario a la santidad de Dios, el pecado es transgresión a Dios, por lo tanto, el pecado es una ofensa hacia Dios, por eso es Dios el único que puede perdonar pecados.
La homosexualidad es un comportamiento pecaminoso, pero que por supuesto se puede evitar. Así como ser mentiroso es un comportamiento pecaminoso y también se puede dejar de serlo, pero sólo estando en Cristo.
Ser mentiroso es pecado. Un mentiroso no es una persona bien vista, ni es un comportamiento correcto, es más no aceptamos como algo bueno las mentiras de una persona, ni aceptamos como verdad sus mentiras por el hecho de que él las diga o porque le guste mentir.
Ser violador es pecado, no es un comportamiento correcto, ni está bien visto, ni vamos a aceptar que siga violando solamente porque a él le parece algo correcto o porque le guste hacerlo.
De la misma manera, el comportamiento homosexual es pecado y no es correcto que lo haga porque quiere.
¿Pero que es lo que sucede, se nace mentiroso, se nace violador, se nace homosexual?
No, lo que pasa es que se nace con una tendencia al pecado, con una inclinación a hacer lo malo, con una santidad nula.
¿Y así nos quedamos?
No, así no nos quedamos, pero es necesario creer en Jesucristo y seguirlo, para que Él cambie nuestra naturaleza pecaminosa, por una naturaleza regenerada, y estos cambios se llevan a cabo de forma espiritual.
¿Y las personas realmente cambian cuando reciben a Jesucristo en sus vidas?
La respuesta es si, porque realmente hay transformación en el comportamiento de las personas y las personas son regeneradas, son PERDONADAS y son REDIMIDAS, pero para que esto suceda es necesario creer.
En el pasaje bíblico de 1Corintios 6:9-10 está un listado que el apóstol Pablo da a conocer a la Iglesia de Corinto, una Iglesia bastánte difícil de doctrinar, porque estaba compuesta por griegos y romanos, que eran pueblos muy idólatras y con tendencias a pecar muy arraigadas. Y les amonesta diciéndoles:
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
Pero......... esta amonestación es dada a los congregantes por el apóstol, porque estaban teniendo un comportamiento incorrecto entre ellos, porque estaban teniendo problemas personales entre la misma congregación, y querían llevarlos hasta un juzgado. Y los amonesta porque no habían entendido que tenían que dar el ejemplo, que tenían que dar un buen testimonio del cambio que Dios había hecho en sus vidas, y si Dios los había transformado en sus tendencias y conductas pecaminosas, no necesitaban de un juicio resolutorio del mundo, para resolver sus diferencias. Pues ya tenían otra manera de pensar y de actuar.
Es por eso que en los siguientes versos les dice:
Verso 11: Y esto erais algunos de vosotros, PERO.... ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.
Entonces, entre los de esa congregación habían personas que antes estaban en esa lista, esto es que fueron borrachos, avaros, difamadores, fornicarios, adúlteros, afeminados, homosexuales, maldicientes, estafadores, etc, etc, etc,
Pero que ya no lo eran más, porque llegaron a Cristo y los lavó, los santificó y los justificó.
Luego entonces, somos lo que somos, pero Nuestro Señor Jesucristo es el único que nos puede cambiar para dejar de ser lo que somos. Y el único requisito es CREER EN JESUCRISTO.
Bendiciones.