Jaume, estimadísimo colega de web, déjeme pedirle una merecida disculpa por: mi atraso, mis promesas -que sufren mala praxis hasta este día; perdóneme. Y sino está demás también déjeme darle una justificación; que antes de pedir hay que dar..: Mi ordenador sufrió una recaída muy inmensa, razón por la cual mi tan escandalosa presencia no ha estado por estos aposcentos hoy en día, ¡Si yo supiera de informática!, a lo mejor podría decirle que pasó; una mala pasada, perdí muchos archivos importantísimos al replicarle a tal situación con el formateo expedito de la máquina en sí. Decíase que le comentaria sus posts, pues aquí me hallo y sin más excusas ni contradicciones; lo mejor será entrar en materia.

Su primera publicación, en la que habla de una pelea son Su Maia y Su mare; no sé francés pero imagino que la transculturización o traducción de ma mare es ma mère (que significa mi madre bien sabra), ¿o no?; no es mi intención ser quisquilloso pero su estilo políglota de escribir en Frances, español e inglés, que a pesar de que me gusta mucho, me aturde un tanto. Bueno, también desconozco si esta será creación Julio Vérnica o anécdota suya, por la ubicación geográfica del post, asumiré que es creación de su imaginación e ingenio. Si me deja ser subjetivo, permítame decirle que no me agrada el odio racial del sujeto de esta inmensa oración en prosa suya, del que se habla, al tener tan de menos a su padrastro que a pesar de haber mostrado la inclinación por atender los primitivos instintos de pelea también sucumbe a otro más primitivo que era el amor por su madre; aunque el hecho de jugar a la diplomacia tanto en el tiempo de calidad madre e hijo le contradijera a ella en cuestión su situación ideológica con su situación sentimental. Supongo que será obra de una bella metáfora o alegoría este relato de odiar la más meticulosa burocracia de privarle tanto a alguien de su patria como de odiar lo primitivo y animalístico que puede ser el humano. Pero si algo si deguste del protagonista fue su tolerancia, que permitió que la catarsis amorosa de su madre desembocara en sus oídos sin ninguna piedra que desviara su curso. Muy bello relato, ansioso de leer más me encuentro, pero queda hasta acá mi reseña, mi comentario, posteriomente le haré saber más sobre qué opino de este post.

A su disposición.