Así es, nene! Ahora mismo la veo y está espléndida y con su blancura habitual. Eso no quiere decir que la segunda luna (que observaremos el día 31 y que es la que debemos llamar luna azul), no cambie de color. Pero esperemos que no lo haga y que el Anak Krakatau (hijo de Krakatoa) no haga lo mismo que su padre y que se quede tranquilito y dormidito...
