¿Tienes alguna cita al respecto? Porque según se lee en las cartas de Pablo Existe varios carismas y dones, pero ministerios son 3 el Diaconado, Presbiterado, Episcopado:
1 Corintios 12, 4 -31
4 Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo;
5 diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo;
6 diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos.
7 A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho
común,
8 Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro,
palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
9 a otro, fe, en el mismo Espíritu; a otro, carismas de curaciones, en el
único Espíritu;
10 a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de
espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas.
11 Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu,
distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad.
12 Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos
miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no
forman más que un solo cuerpo, así también Cristo.
13 Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no
formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos
hemos bebido de un solo Espíritu.
14 Así también el cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de
muchos.
15 Si dijera el pie: «Puesto que no soy mano, yo no soy del cuerpo»
¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso?
16 Y si el oído dijera: «Puesto que no soy ojo, no soy del cuerpo»
¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso?
17 Si todo el cuerpo fuera ojo ¿dónde quedaría el oído? Y si fuera
todo oído ¿donde el olfato?
18 Ahora bien, Dios puso cada uno de los miembros en el cuerpo
según su voluntad.
19 Si todo fuera un solo miembro ¿dónde quedaría el cuerpo?
20 Ahora bien, muchos son los miembros, mas uno el cuerpo.
21 Y no puede el ojo decir a la mano: «¡No te necesito!» Ni la cabeza
a los pies: «¡No os necesito!»
22 Más bien los miembros del cuerpo que tenemos por más débiles,
son indispensables.
23 Y a los que nos parecen los más viles del cuerpo, los rodeamos de
mayor honor. Así a nuestras partes deshonestas las vestimos con mayor
honestidad.
24 Pues nuestras partes honestas no lo necesitan. Dios ha formado el
cuerpo dando más honor a los miembros que carecían de él,
25 para que no hubiera división alguna en el cuerpo, sino que todos
los miembros se preocuparan lo mismo los unos de los otros.
26 Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro
es honrado, todos los demás toman parte en su gozo.
27 Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada
uno por su parte.
28 Y así los puso Dios en la Iglesia, primeramente como apóstoles; en
segundo lugar como profetas; en tercer lugar como maestros; luego, los
milagros; luego, el don de las curaciones, de asistencia, de gobierno,
diversidad de lenguas.
29 ¿Acaso todos son apóstoles? O ¿todos profetas? ¿Todos maestros?
¿Todos con poder de milagros?
30 ¿Todos con carisma de curaciones? ¿Hablan todos lenguas?
¿Interpretan todos?
31 ¡Aspirad a los carismas superiores! Y aun os voy a mostrar un
camino más excelente.
Ahora bien fíjate como es que San Pablo habla de los ministerios:
1 Timoteo 3, 1 - 13
1 Es cierta esta afirmación: Si alguno aspira al cargo de epíscopo,
desea una noble función.
2 Es, pues, necesario que el epíscopo sea irreprensible, casado una
sola vez, sobrio, sensato, educado, hospitalario, apto para enseñar,
3 ni bebedor ni violento, sino moderado, enemigo de pendencias,
desprendido del dinero,
4 que gobierne bien su propia casa y mantenga sumisos a sus hijos con
toda dignidad;
5 pues si alguno no es capaz de gobernar su propia casa, ¿cómo podrá
cuidar de la Iglesia de Dios?
6 Que no sea neófito, no sea que, llevado por la soberbia, caiga en la
misma condenación del Diablo.
7 Es necesario también que tenga buena fama entre los de fuera, para
que no caiga en descrédito y en las redes del Diablo.
8 También los diáconos deben ser dignos, sin doblez, no dados a beber
mucho vino ni a negocios sucios;
9 que guarden el Misterio de la fe con una conciencia pura.
10 Primero se les someterá a prueba y después, si fuesen
irreprensibles, serán diáconos.
11 Las mujeres igualmente deben ser dignas, no calumniadoras,
sobrias, fieles en todo.
12 Los diáconos sean casados una sola vez y gobiernen bien a sus
hijos y su propia casa.
13 Porque los que ejercen bien el diaconado alcanzan un puesto
honroso y grande entereza en la fe de Cristo Jesús.
Más adelante en la misma carta San Pablo habla de otro ministerio que es el ministerio del presbiterado.
1 Timoteo 4, 12 -14
12 Que nadie menosprecie tu juventud. Procura, en cambio, ser para
los creyentes modelo en la palabra, en el comportamiento, en la caridad, en
la fe, en la pureza.
13 Hasta que yo llegue, dedícate a la lectura, a la exhortación, a la
enseñanza.
14 No descuides el carisma que hay en ti, que se te comunicó por
intervención profética mediante la imposición de las manos del colegio de
presbíteros.
Pues así es como la Iglesia lo recibió desde los primeros tiempos, Obispos (episcopos), Presbíteros y Diáconos. ¿Significa que de entre los feligreses no existen carismas? De ningún modo. Solo significa que para los tiempos de los Apóstoles la estructura organizativa de la Iglesia, el Orden, ya estaba bien establecido. Cabe aclarar que entre el presbiterado y el episcopado no existe una diferencia en la plenitud del orden, sino en la potestad recibida para ordenar una Iglesia. El Obispo es el principal de los presbíteros, porque él también es presbítero. El Diácono tiene el primer nivel del Orden con el cual puede efectivamente bautizar, predicar, explicar la palabra de Dios con la autoridad de la Iglesia. No puede ni consagrar los dones ni remitir los pecados que le sean confesados.
San Ignacio de Antioquía quien conoció en persona a San Pablo y a San Pedro y Quien también murió como los Santos Apóstoles en martirio en Roma, escribió esto en sus cartas:
San Ignacio de Antioquía a los Esmirniotas 8
evitad las divisiones, como el comienzo de los males. Seguid todos a vuestro obispo, como Jesucristo siguió al Padre, y al presbiterio como los apóstoles; y respetad a los diáconos, como el mandamiento de Dios. Que nadie haga nada perteneciente a la Iglesia al margen del obispo. Considerad como eucaristía válida la que tiene lugar bajo el obispo o bajo uno a quien él la haya encomendado. Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; tal como allí donde está Jesús, allí está la iglesia católica. No es legítimo, aparte del obispo, ni bautizar ni celebrar una fiesta de amor; pero todo lo que él aprueba, esto es agradable también a Dios; que todo lo que hagáis sea seguro y válido.
San Ignacio de Antioquía a los Magnesios 6
Siendo así, pues, que en las personas antes mencionadas yo os contemplé a todos vosotros en fe y os abracé, os aconsejo que seáis celosos para hacer todas las cosas en buena armonía, el obispo presidiendo a la semejanza de Dios y los presbíteros según la semejanza del concilio de los apóstoles, con los diáconos también que me son muy caros, habiéndoles sido confiado el diaconado de Jesucristo, que estaba con el Padre antes que los mundos y apareció al fin del tiempo. Por tanto, esforzaos en alcanzar conformidad con Dios y tened reverencia los unos hacia los otros; y que ninguno mire a su prójimo según la carne, sino que os améis los unos a los otros siempre en Jesucristo. Que no haya nada entre vosotros que tenga poder para dividiros, sino permaneced unidos con el obispo y con los que presiden sobre vosotros como un ejemplo y una lección de incorruptibilidad.
En su carta a los corintios, San Pablo habla de carismas y de dones, en su carta a Timoteo San Pablo habla ya de los ministros, de los ministerios, Un ministro puede tener muchos dones y muchos carismas, lo mismo un feligrés sin ministerio, puede tener muchos dones y carismas. Pero es importante no confundir Ministerios, Dones y Carismas.
San Ignacio de Antioquía quien conoció en persona tanto a San Pablo como a San Pedro de quien fué sucesor en Antioquía nos reitera cual es el orden de la Iglesia desde el tiempo de los apóstoles.





Responder Citando
