A las conversiones de ateo a cristiano y de cristiano a ateo, así como al cambio de religión, los veo como procesos eminentemente i n d i v i d u a l e s.
No comprendo, y en ocasiones hasta me enojan, a las personas que quieren hacer que las otras personas cambien sus creencias religiosas. Y si son fanáticos
que pertenecen a una fe que acentúa propiciar el amor al prójimo, y llegan hasta a insultar en un intercambio de ideas al respecto, más me parece una prueba
de lo estúpidos que podemos llegar a comportarnos los seres humanos en algunas ocasiones.
iCada uno lo que quiera creer, ya que la libertad es libre!

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