
Iniciado por
Nietzscheano
Lo considero un mal ejemplo. Al precipicio sí le tendría miedo porque atentaría contra mi vida y además porque hay formas tácitas de demostrar que en realidad hay un hoyo enorme ahí que no está sólo en tu percepción o en la mía sino que es parte de una realidad.
La falta de respeto (perdón que insista) la veo en tratar de cerrar conversaciones mandando al otro pa'l infierno. No hay que explicar que es una condena que poco nos afecta a los ateos y que de pronto hasta risible se torna, pero no deja de tener repercusiones en la forma en cómo un ateo percibe a un creyente. Entra en juego la eterna disputa del "demuestra que (no) existe (dios) Dios" y termina uno pensando que al otro se le acabaron los argumentos.
Saludos.