Ese supuesto ser neblinoso y oscuro lleno de luz (¿?) que insisten en llamar "Dios". No los deja mirar más allá de sus narices con el pretexto del castigo eterno.
Lógicamente, uno siempre encuentra la excusa perfecta para echarle la culpa a Dios. Viene pasando desde el principio, cuando Adán se la echo al decirle: "la mujer que me diste"