Uno puede dar la vida por cualquier cosa tangible que lo merezca, pero morir por una causa etérea, incorpórea, es el desperdicio más notable de nuestra raza.
Uno puede dar la vida por cualquier cosa tangible que lo merezca, pero morir por una causa etérea, incorpórea, es el desperdicio más notable de nuestra raza.
"El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza" (Nietzsche)