Sí, lo que estaría bien es determinar cuales son las cartas que "te reparten" ¿Quien, Dios?. Y luego en que medida puedes "jugar" con ellas. En estas teorías de que se puede elegir, siempre me acuerdo de Zitarrosa: "usté se puede morir, eso es cuestión de salú. pero no quiera saber lo que loe cuesta el ataúd".




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