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Tema: pakasso escritor

  1. #81
    Fecha de Ingreso
    24-mayo-2009
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    Predeterminado

    Nuestros vecinos más cercanos eran una pareja del estado de Guerrero, muy representativos, tenían varios hijos: Francis, José Luis, Fanny, Celina y Delia, todos alegres y buenos chicos, ellas pasaban mucho tiempo en mi casa, Francis fue para mi niño como una hermana mayor, lo bañaba, le cambiaba pañales y jugaba con él, las otras por ser más chicas sólo jugaban con él, su mamá Doña Celia era también una buena mujer, gorda, buena esposa y madre ejemplar, lo contrario de su papá Don Fidel, que se emborrachaba cada fin de semana cada semana y era afecto a tener aventuras extramaritales, lo que era clásico entre los hombres de ese tiempo, entre sus amigos había uno a quien le decíamos el gallo, por ser ése su apellido y su esposa Virginia, con ellos congeniamos de inmediato y se hizo costumbre que nos reuniéramos en su casa para jugar dominó por las noches, ella era de Arteaga y recordando a Adriana le pregunté por ella, pero no la conoció, nuestra amistad duró mucho tiempo, en una ocasión me pidió ayuda, ya que un bombero que era de mi pueblo la molestaba y hablé con él, diciéndole que no se confiara, que ella era muy decente y que a su marido no le decían el gallo por nada, que aunque chaparrito, era muy bueno para los golpes, con esas recomendaciones la dejó en paz. Y fue precisamente con este compañero con quien salí peleado en una ocasión. Me presenté para cumplir con mi turno en el cuartel y un compañero que era muy tranquilo me tocó el trasero, no me gustó nunca ese tipo de confianzas con nadie y le reclamé, asustado, me dijo que “la flaca” le había dicho que lo hiciera, lo amenacé con golpearlo si lo volvía a hacer y acompañé la advertencia con una mentada de madre para “la flaca”. Este era un muchacho de tipo atlético más que flaco, hermano de uno que fue mi maestro de educación física en la escuela secundaria, presumían de ser muy buenos para los golpes y me escuchó lo que dije, se levantó de donde estaba y vino a retarme a los golpes, seguro de que me ganaría, pero como molestaba a todos, intervino el maquinista, Toño, hombre corpulento, pero muy tranquilo, quien le dijo que se había ganado la mentada de madre y como insistiera, se puso grosero, y también a él lo retó a los golpes, se dieron hasta con la cubeta, y cuando por fin los separamos, acordamos no decir nada, sin embargo de alguna forma se filtró el chisme y los corrieron a los dos. Un tiempo después en Apatzingán en una fiesta una señora me preguntó a qué me dedicaba y al saber que era bombero en Lázaro Cárdenas me contó que su hijo había trabajado como auxiliador de bomberos – lo que me extrañó, ese puesto no existe- pero que una vez se peleo con todos y lo golpearon brutalmente, que llegó a su casa hablando muy mal, con trabajos y que sufrió una parálisis facial que le costó mucho trabajo curar. Intrigado le dije que tenía algún tiempo en el cuerpo de bomberos y no recordaba un caso así y me dijo el nombre de su hijo ¡era la flaca!, quien así enmascaró el resultado de sus acciones. No quise meterme en debates y mejor me retiré.

  2. #82
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    24-mayo-2009
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    FELIZ AÑO A TODOS LOS FOREROS, fui a mi tierra y hoy día primero del año final, a las 7:00 p.m. recién llegué y amtes de ponerles un pedacito más de mi librito, quiero aprovechar para desear a todos ustedes, que este año se cumplan todos sus sueños.

  3. #83
    Fecha de Ingreso
    24-mayo-2009
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    Mi hermano Mauricio vino a vivir con nosotros una temporada, era muy simpático, a pesar de que casi no nos conocíamos, estudió la primaria y después se fue, se entendía muy bien con Ana, que lo quería como a un hijo más, pero lógicamente creció y cambió su modo de ser y actuar, en una ocasión trajo a una mujer, Lourdes, chaparrita, güera, bien formada, que trabajaba en las cantinas y a su hermano, como también vivía con nosotros mi cuñado Manuel, teníamos, con ellos la casa llena. Por esos días se extraviaron algunas pequeñas joyas de Ana y como nadie aceptara haberlas tomado, dimos un plazo prudente para que sin ponerse en evidencia las regresaran y si esto no ocurría, se fueran todos de la casa, no aparecieron y nos quedamos solos de nuevo.

    Otros de mis vecinos eran una pareja, él de Coahuayutla, Guerrero y ella de Pinotepa
    Nacional, Oaxaca. Él tocaba el acordeón como un maestro y tenía un conjunto tropical, llamado “Los viajeros del trópico”, trabajaba en el Almacén Central de Sicartsa, en un aniversario de la siderúrgica presentó una cumbia alusiva, llamada “La metalúrgica”, que se hizo popular en la región. Esta pareja tenía dos hijos: Pepito y Sheila, se querían mucho, pero tal vez por su desempeño como músico, él se enredó por ahí con otra mujer y al final se divorciaron, fue una pena.

    En el trabajo, todo se desarrollaba con normalidad, pero casi para terminar 1980, de pronto me dieron tiempo extra del tercer turno al primero, repitiéndose por tres días consecutivos y en el último hubo un llamado de emergencia y me dejaron como cuartelero , tardaron bastante y aburrido me puse a limpiar herramientas y me quedé dormido mientras lo hacía, regresaron y el capitán ordenó al personal lavar las mangueras y entró a la bodega, me tomó dos fotografías y después pidió al departamento de recursos humanos que me dieran de baja, fui llamado a personal, donde me notificaron que por dormir durante el trabajo me sería rescindido el contrato laboral, para apoyar el despido me mostraron las fotos, pero en ellas se veía un bombero sentado, agachado limpiando herramientas, ya que el casco no permitía ver el rostro, me reí de ellos, argumentando que aunque era yo, no estaba dormido, lo que no podían probar por que no se apreciaba, acudí al sindicato en busca de ayuda y me la prestaron muy efectivamente. Uno de los Licenciados de personal me comentó amigablemente que era una maniobra para expulsarme del cuerpo de bomberos y que aún cuando saliera bien librado en esa ocasión, siempre tendría la amenaza de despido, me sugirió que buscara otra área donde me recibieran y terminarían mis problemas, me sugirió una, llamada Redap cuyo nombre era la contracción de Reportes y Datos de la Planta, en el área de Aceración. Me presenté de inmediato y expuse mi problema, el encargado de la oficina me dijo que, efectivamente, estaban solicitando un empleado, pero que debía ser oficinista, ya que para elaborar reportes se usaba máquina de escribir y calculadora, me sometieron a prueba y me quedé con el puesto. Regresé a personal a comunicar que había sido admitido y me castigaron 8 días. Fue molesto, pero una vez concluido el periodo inicié mi nuevo trabajo en la oficina, puse mucha atención para aprender las tareas a realizar y en poco tiempo me desenvolvía como pez en el agua. Me tocó vivir un suceso positivo; El departamento de Redap tenía oficinas en todas las áreas, incluyendo las básculas que pesaban el material que entraba –cal dolomítica, chatarra, carbón de coque, acero, etc,- como el que salía en productos terminados; -varilla, alambrón, pellets, planchón, etc, - los compañeros habían pedido una retabulación de categoría de la VI a la V, la empresa concedió la categoría V sólo para oficinas, lo que obligaría a los operadores de báscula a ir a la oficina, pero no aceptaron, ya que los traileros eran espléndidos con las propinas, para salir pronto de las largas filas que se formaban, era un importante ingreso extra que no estuvieron dispuestos a perder, por esta causa, yo, que había luchado mucho por la categoría V en bomberos, sin luchar me hice acreedor a la misma, este trabajo también me gustaba mucho, acudía diariamente al cuarto de control de BOF , contemplar el proceso de purificación del acero en un horno que producía un ruido ensordecedor y generaba un chorro de chispas era alucinante.

  4. #84
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    25-diciembre-2008
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    Cita Iniciado por pakasso Ver Mensaje
    FELIZ AÑO A TODOS LOS FOREROS, fui a mi tierra y hoy día primero del año final, a las 7:00 p.m. recién llegué y amtes de ponerles un pedacito más de mi librito, quiero aprovechar para desear a todos ustedes, que este año se cumplan todos sus sueños.

    Feliz año pakasso, un abrazo.

    Sigamos con tu historia que generosamente nos compartes.

    .
    No me tientes que si nos tentamos no nos podremos olvidar... Benedetti

    http://www.elforo.com/image.php?type=sigpic&userid=37119&dateline=144212  4804

    ***

  5. #85
    Fecha de Ingreso
    24-mayo-2009
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    Predeterminado

    Después iba a la otra parte llamada Colada Continua; ahí se vaciaban las ollas de acero líquido y se producían lingotes muy grandes que llamaban palanquilla, que posteriormente serían enviadas a Laminación para producir varilla corrugada y alambrón.
    Habían pasado sólo dos meses de mi cambio, fui al cuartel de bomberos y propuse a otros excompañeros que buscaran un cambio a mi nueva área, pero no se los permitieron, con ese motivo, varios de ellos me fueron a visitar, tomamos algunas cervezas y se retiraron. Al día siguiente fui llamado nuevamente al departamento de personal. Esta vez me dijeron que el capitán, me acusaba de haber ido con algunos bomberos a su casa a insultarlo y a retarlo a golpes, enojado me defendí y le dije al responsable de la oficina “aquí, en el trabajo, el capitán se puede quejar de lo que quiera, pero una vez fuera de mi turno, soy libre de hacer lo que me de la gana con mi vida, aún a usted, si me faltara al respeto en la calle lo podría golpear y la acusación tendría que hacerla ante la autoridad municipal, no ante la empresa, por otro lado, ni cuenta me dí que hayan sucedido los hechos de los que me acusa, por lo que le solicito la versión escrita para presentarla como prueba, porque yo, si lo voy a demandar ante la autoridad”. Sorprendidos me dijeron que no aplicarían ninguna medida, pero que me recomendaban una entrevista con el capitán para que de forma pacífica resolviéramos nuestras diferencias. Salí enojado y me dirigí al cuartel, lo reté a los golpes, dispuesto hasta a que me corrieran, pero no aceptó.
    Al paso del tiempo, la siderúrgica anunció un recorte de personal, estando mi departamento entre las áreas que iban a ser eliminadas, nos propusieron que pasáramos a personal de confianza , como supervisores, pero se ganaba más como sindicalizado y se tenía menos responsabilidad y preferí mi liquidación.
    Hice lo que hacen muchos trabajadores; en lugar de pagar lo que aún debía de mi casa, pedí una prórroga al Infonavit, que me fue concedida por un año y compré mi primer automóvil. Uno grande, de 8 cilindros, marca Ford, línea Galaxie 500, usado, pero en muy buenas condiciones, corría como campeón y con él fui varias veces a mi pueblo y a muchas partes, tenía buena estabilidad y nunca me dejó tirado en la carretera, en una ocasión traje a mi suegra, a mi cuñada y a mi esposa y faltando unos kilómetros para llegar, a una velocidad tal vez mayor de 100 km por hora se reventó una llanta trasera, se colgó hacia la derecha, mientras yo hacía esfuerzos por corregir el rumbo, lo logré gracias a que contaba con dirección hidráulica, pasado el susto cambié la llanta y continuamos.

  6. #86
    Fecha de Ingreso
    24-mayo-2009
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    Predeterminado

    Estaba nuevamente sin empleo, pero un amigo me informó que se estaba construyendo una planta de fertilizantes y que ahí podría encontrar empleo. Efectivamente, una compañía constructora me dio empleo como auxiliar de personal, por ese tiempo decidí cortarme el pelo al rape, lo que provocaba que los trabajadores me hicieran bromas, me llamaban “peluchín”, las obligaciones eran diferentes, muy temprano acudía al lugar donde se tomaba el camión de la compañía para verificar que los que subían fueran empleados de la misma, aunque alguna que otra vez, permití que subieran trabajadores de otras compañías que habían perdido su transporte, una vez llegados al área de trabajo, tomaba asistencia uno por uno y durante la jornada laboral, hacía trabajo de campo, acudiendo a los diferentes lugares donde estaban asignados para verificar que efectivamente estuvieran trabajando, en ocasiones había que subir a estructuras muy elevadas, que se interconectaban por algunas vigas, sin protección de ningún tipo, los soldadores –que fumaban mariguana- pasaban por estos peligrosos lugares bien alucinados y cuando llegaba a preguntar su número me decían “pásate para acá y te digo”, los veía bien y anotaba sus números, pero no cometía el error de pasar. Uno de ellos, creyendo que no iba a reportar que estaba ahí, esperó a que bajara de la estructura y me Lanzó una pesada tuerca que rebotó en mi casco de aluminio, no lo vi, pero me lancé nuevamente hacia arriba y no fue necesario preguntar el clásico ¿quién fue?, todas las miradas estaban dirigidas a él, bajé a la oficina de personal y reporté lo sucedido, mi jefe llamó de inmediato a los marinos, que lo trajeron y una vez cobrada su liquidación lo pusieron fuera de la obra, otra de las tareas a realizar, además de preparar la nómina, consistía en poner en sobres los salarios que se pagaban el sábado por la mañana. El Jefe de Personal mañosamente no pedía las monedas suficientes y en varias ocasiones el sueldo salía recortado por pequeñas fracciones, que sin embargo una vez sumadas resultaban en una cantidad importante, misma que sustraía para sus vicios. Fui testigo mudo de cómo el sindicato –CTM local- vendía a sus agremiados. Una mañana llegó a la oficina una denuncia de que se planeaba un paro de labores, se indicaba el día y la hora, finalmente una lista de algunos trabajadores que lo estaban promoviendo. De inmediato se preparó la liquidación y fueron sacados a la fuerza por los marinos, después el líder charro pasó a recibir su gratificación.
    Ahí estuve todo 1982. Un excompañero de Redap que en ese tiempo se desempeñaba como Tesorero de la sección local del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, me solicitó que lo ayudara a organizar los comprobantes de 2 años de ejercicio, le dije que le ayudaría en tiempos libres, me presenté a sus oficinas y me entregaron un par de cajas con documentos –notas y facturas, estados de cuentas bancarias y fichas de depósito respectivamente, sin ningún orden-, me explicaron que “el Nacional les pedía información ordenada por meses, me di a la tarea de ordenarlos cronológicamente y después por concepto, resultando unos reportes que afortunadamente coincidían, cuando hube terminado el primer año, me ofreció empleo ahí, el sueldo era muy bajo y no estuve de acuerdo, me explicaron que solamente tenían dos categorías de empleados básicamente: Secretarias y Auxiliares de oficina y como sería el más nuevo, se esperaba que empezara por lo más bajo, no me convencieron, por el contrario, pedí el sueldo más alto, el de la secretaria más antigua y la designación de Auxiliar Contable, que al no existir, no provocaría reacciones adversas en el personal, esta vez que llegamos a un acuerdo, pedí una semana para renunciar a mi empleo en la constructora, que además me debía 80 horas extra. El Superintendente se dio cuenta y me mandó a llamar, me preguntó ¿porqué se va? Aproveché la ocasión para exponerle que me habían prometido un aumento de sueldo que nunca llegó, un ascenso que dieron en dos ocasiones a recomendados menos capaces que yo y por último que no me pagaban las horas extras. Me pidió que me quedara y me daría el ascenso y vería que me fuera pagado el mencionado tiempo extra, pero ya puesto en el camino no quise regresar.

  7. #87
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    24-mayo-2009
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    Mi ingreso a las oficinas del sindicato causó alguna extrañeza, pero siendo mi amigo el tesorero y a la vez jefe de personal, guardaron sus opiniones, la plantilla se componía de 8 secretarias, un secretario, 3 veladores y dos afanadores (un hombre y una mujer), por último, el auxiliar contable de nueva creación, todos nosotros a las órdenes de 8 o 9 funcionarios, tranquilos la mayoría de ellos, eso en cuanto al trato, pero varios tenían como amante a una secretaria o auxiliar, sin que fuera precisamente la que le servía en su oficina. Esto a Ana no le gustó nada, ya que el personal femenino, exceptuando a la señora del aseo, eran en su mayoría jóvenes y bellas, aunque algunas fueran casadas, con el tiempo tuvo que conocerlas de una por una y calmar un poco su desconfianza. Mis compañeras de trabajo, eran todas muy simpáticas, pero las más cercanas Guadalupe y Celina, colaboraron a que me sintiera muy bien en el trabajo, me respetaban mucho, me auxiliaban con los trabajos que había que realizar en la máquina de escribir, formamos un excelente equipo. Guadalupe. Morena, simpática y muy humana, me presentó a quien dijo era su primo, un joven apuesto, que vivía solo en una casa del Fideicomiso , muy sociable, trabajaba en Sicartsa – como casi todos los varones de la población, lo admiré desde ese momento, su casa era discreta, muy limpia y cómoda, con alfombra y una pequeña cantinita que presidía la sala, lo conocía por referencias y porque lo veía diariamente cuando esperaba que pasaran por mí para el trabajo, era muy divertido, contaba los chistes con mucha gracia y tenía un trato cordial, me enteré que era de Guadalajara, -al igual que Lupita- y nos hicimos buenos amigos.

  8. #88
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    24-mayo-2009
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    8.1.- Don Napoleón

    En una ocasión, nos visitó el Secretario General del sindicato nacional Don Napoleón Gómez Sada, todo un señor, un tanto mal hablado, pero muy firme en sus decisiones y me enviaron con una combi a recibirlo al aeropuerto de Zihuatanejo, llegué con anticipación y me estacioné frente a la sala de entrada pero de inmediato me indicaron el estacionamiento del aeropuerto, una vez que hube estacionado correctamente me fui hasta la pista y al llegar el avión, lo vi bajar en una ceremonia muy especial, su comitiva formó una valla para que descendiera y sin preguntar se dirigieron hacia la sala de espera, los seguí de cerca, hasta que le oí decir con acento enfadado ¿Qué no mandaron a nadie a recibirme?
    Los alcancé y me presenté, los llevé hasta la combi y subieron los que cabían, 10 solamente y los otros 6 tomaron un carro de alquiler, él se negó a ir atrás y se sentó adelante junto a mí, me volvió a preguntar mi nombre y mi puesto entre el personal, una vez explicado todo, me dijo con una gran sonrisa ¿cómo haces para que cuadren las cuentas de estos ca…? “ya les hacía falta alguien que supiera de eso, éstos solo saben hacer grilla”, antes de llegar al límite de guerrero con Michoacán, en un poblado llamado “Las Tamacuas” me pidió que me detuviera y los miembros de su comitiva bajaron a comprar apresuradamente algún vino de buena calidad, agua mineral, refrescos y hielo, así como vasos desechables y le sirvieron, en esta población funcionaban todos los tugurios que el entonces Gobernador del estado de Michoacán (Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano) había prohibido _ Había una anécdota malintencionada que contaba que cuando Cárdenas era aún estudiante comentó en su casa “Algún día seré Gobernador de Michoacán” y que Doña Amalia Solórzano le había contestado “ese día me meto de puta” y a eso se atribuía que prohibiera los congales, por supuesto, no pasaba de ser una maledicencia de la gente. A todos los que destacan, se les formula algún relato chusco por envidias o quien sabe porqué, la señora, su madre, siempre fue una mujer decente y él un buen gobernador.

    . Me disponía a arrancar nuevamente cuando rugió ¿Qué no ven que adelante somos dos? Sorprendidos sirvieron otro vaso y me lo ofrecieron amablemente, apenado, me negué argumentando que no tomaba cuando manejaba pero me dijo en tono amigable ¡No te vas a emborrachar con un trago! Y enseguida con un guiño de complicidad, “nadie te va a regañar por acompañarme”, tomé de mi vaso apresuradamente y continuamos el camino. Al llegar a la Presa José María Morelos, nos marcaron el alto los elementos del Ejército Mexicano que cuidaban un retén, la fila era muy grande, calculé una media hora de espera, entonces ordenó ¡pásate la fila y te orillas adelante!, temí una agresión de los soldados y adelanté lentamente hasta llegar al frente, ahí me orillé, un teniente vino hacia nosotros furibundo y ordenó ¡bajen todos! Los vamos a revisar, de inmediato bajamos todos, menos él. El teniente muy enojado le abrió la puerta y le ordenó identificarse, Don Napo, como era conocido, no se inmutó, sacó una carterita como de acordeón donde traía unas 15 credenciales, algunas con la bandera nacional y por si fuera poco, una reluciente charola que no pude identificar y le dijo sonriente “Hágame favor de no volver a gritar, espero que me haya identificado a satisfacción. El teniente enrojeció visiblemente, se descubrió la cabeza de su gorra y saludó militarmente, para enseguida ofrecer disculpas por el trato dado. Todos, incluyendo a los soldados nos sorprendimos por el cambio de actitud. Don Napo nos ordenó continuar sin esperar a una revisión y así lo hicimos sin más contratiempos hasta Lázaro Cárdenas. Una vez que estuvimos en las oficinas, me volvió a sorprender, cuando después de saludar a los funcionarios locales, fue oficina por oficina saludando al personal, incluyendo a la señora de la limpieza. Fue una muestra de cortesía que nunca olvidaré, era algo muy especial ese señor. Manejaba con mano de hierro su sindicato y casi todo lo que había escuchado con respecto a él me hacían imaginarlo como una persona difícil de tratar y en una mañana se había mostrado como un ser humano muy sencillo.

  9. #89
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    24-mayo-2009
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    Esta época, que se prolongó por diez años fue de altibajos en mi relación matrimonial, -más bajos que altos- mis compañeras eran inquietas y juguetonas, apropiadas para los celos de mi mujer, en una ocasión decidió ir a buscarme a la salida y quiso mi mala suerte que justo ese día las compañeras me pidieron un aventón hasta el palacio municipal, les dije que sí, pensaba que eran las dos que me lo pedían, pero subieron todas a mi coche, no cabían y se apretujaron, incluyendo el asiento delantero, ni hablar, así emprendí el camino, pero… apenas dos cuadras de las oficinas, me encontré con que Ana me hacía señales para que me detuviera, así lo hice, recibiendo de inmediato una reclamación, apenado le indiqué que volvería en un momento y continué, algunas de mis pasajeras, avergonzadas decían “aquí nos bajamos te va a regañar tu esposa” pero yo un poco repuesto de la vergüenza les contesté “ya lo hizo, ahora que se aguante” y las llevé hasta donde iban. Por supuesto que estaba furiosa y discutimos una vez más, era el pan nuestro de cada día, a veces con razón y a veces sin ella, mi trabajo, en el que tenía que imprimir con un viejo mimeógrafo los volantes de las diferentes corrientes del sindicato en ocasiones me obligaba a trabajar hasta muy tarde, por otro lado, los funcionarios descubrieron que mi manejo de automóviles era seguro y que yo era muy discreto y me usaban como chofer para sus correrías por la zona de tolerancia en Las Tamacuas, los llevaba a sus casas totalmente ebrios, oliendo a tabaco y perfumes baratos de las meretrices, pero no me quejaba, todo era tiempo extra que reforzaba mi economía familiar, pero debilitaba la relación con mi pareja.

    En el sindicato, mis ocupaciones eran diversas, trabajaba como si yo fuera el Secretario Tesorero (el puesto de mi jefe directo) y no solamente su auxiliar contable, controlaba también que las compañías constructoras estuvieran al corriente con sus pagos de Ayuda Social y cuotas sindicales, haciendo lista negra de las que no cumplían, para que los funcionarios les pararan la obra. Cuando algunas de estas compañías dejaba de cumplir, les visitaba en sus oficinas en el área donde estuvieran acampados y los conminaba a realizar los pagos correspondientes. Algunas también cumplían sin necesidad de coaccionarlas. Entre éstas se contaba una que dirigía un Ing. llamado Manuel. De sus asuntos se hacía cargo su hermana Ester, una mujer joven aún, morena, bien parecida, simpática y muy eficiente, ella presentaba los listados de sus trabajadores con puntualidad y hacía entrega de los cheques correspondientes a cada pago, me causó muy buena impresión conocerla, de presencia discreta y que se comportaba como la primera mujer empresaria que conocí –yo había conocido ya mujeres de muchos tipos diferentes: Secretarias, Educadoras, profesionistas, etc. Pero nunca a una que trabajara para su propia empresa, que en este caso era de su hermano, pero que representaba a la perfección, no la veía como una futura conquista – hubiera sido mirar muy alto- sino con auténtica admiración, por su desempeño.

  10. #90
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    24-mayo-2009
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    8.2.- Humberto y Yelly

    Fue por este tiempo que conocí a Humberto y a Yelly. No recuerdo como se dio la ocasión, eran una pareja joven muy simpática, visiblemente fuereños, de tendencias políticas de izquierda. Él organizaba a los trabajadores del Fideicomiso y ella alfabetizaba a los policías industriales, iniciaron la organización de nuestra colonia de Infonavit Nuevo Horizonte, ya que el municipio no nos daba los servicios necesarios, con el argumento de que aún no le era entregado el conjunto habitacional, armaron toda una revolución para lograr que los colonos participaran y sin saber cómo, Ana y yo nos vimos involucrados en su grupo, de trato amable, se hacían querer con facilidad, en su casa tenían instrumentos que conocí por primera vez: un cuatro, una zampoña, un tresillo, Pandora, maracas y algunas flautas entre los que recuerdo. Enrolaron a un pequeño grupo de jóvenes y niños para formar un grupo de teatro que ofrecía funciones de vez en cuando en el Centro Social de la colonia, eran muy activos, pero les vino una persecución política que los hizo emigrar, él fue despedido de su trabajo en el Fideicomiso y a ella le negaron la entrada a la siderúrgica sin pagarle la última quincena. Se fueron a vivir a Acapulco, consiguieron trabajo en la Universidad de Guerrero y de vez en cuando venían a visitarnos. En una ocasión, llegaron por la madrugada, entraron y pidieron que apagara la luz, ya que los venían siguiendo, a la luz de una vela, encerrados en el baño lo pelamos al rape, se rasuró perfectamente el bigote y la barba y al amanecer parecía otro. Fue un remedio efectivo, nadie los molestó. En otra ocasión trajeron un proyector de cine y la cinta “La perla” una película de contenido social, que al amparo de la Universidad exhibían en comunidades pequeñas, la presentamos en el Centro Social con un lleno total por ser gratis y me propusieron ir con ellos a exhibirla a Caleta, un pueblito costero pequeño, al llegar solicitamos al dueño del cine local que nos permitiera exhibir la película gratuitamente y estuvo de acuerdo, anunciamos la función con un sonido desde un auto y llegada la hora, con el cine a reventar dimos principio, pero por alguna causa el audio falló, me pidieron que con un micrófono narrara la película, con la finalidad de que los asistentes entendieran, fue algo difícil, pero le puse entusiasmo y críticas al gobierno que usaba el ejército contra los desposeídos. Al terminar me sorprendió el aplauso del público, pero no me duró el gusto, cuando al encender las luces vimos que había venido todo el batallón de infantería, sin embargo no se dieron por ofendidos por mis palabras y nos agradecieron la distracción. Los visitábamos en Acapulco, disfrutábamos de su compañía, de la vista a la bahía que desde la colonia “La Mira”, donde vivían era estupenda y de la playa, también fuimos a ver una función de transvestistas
    Reynaldo, un amigo común al enterarse que ya casi no venían Humberto y Yelly, nos trajo a presentar a René y Juana Rosa, otra pareja de fuera de esta región. Estos eran de Torreón, Coahuila, ella bonita de rostro apacible y muy amable; él, delgado, muy trabajador pero de ideología proletaria, luchador por los derechos de los trabajadores, inquieto, siempre activo, resultaron ser también excelentes amigos, nos visitábamos mutuamente y jugábamos dominó.
    René militaba en un grupo cuya corriente ideológica era contraria a la del grupo de mis simpatías, sin embargo, esto no afectó nuestra amistad y fue él quien me introdujo en el mundo de la computación. Un día me comentó que habían abierto una pequeña escuela de computación, y me invitó a inscribirme en ella, haciéndome notar que eso tenía mucho futuro. Me convenció y fui a inscribirme, el plan de estudios contemplaba “Programación en “Basic”, “Cobol”, “Pascal”, “Fortran” y “RPG” no tenía idea de a qué se refería pero me inscribí, el maestro nos explicó sobre código binario, octal y hexadecimal además de otras cosas que nunca volví a escuchar, entusiasmado compré dos enciclopedias referentes al tema, pero no las entendía. Un amigo de mis tiempos de estudiante en Morelia, que ahora era Contador Público, de nombre Manuel, me solicitó que le prestara cuando menos una. Me explicó que trabajaba como maestro en el Conalep de la región y su cátedra era precisamente computación, a pesar de que nunca había visto una computadora antes de conseguir el trabajo, lo que me causó muy mala impresión de la calidad del plantel. Asistimos a la escuelita de computación durante treinta y seis domingos, de las 9 de la mañana a las 2 de la tarde y solamente nos enseñaron programación Basic. Se presentaba el maestro y después de pasar lista y dar los anuncios relativos a la operación de la escuela, escribía largos programas en lenguaje Basic, que nosotros copiábamos, procurando que no faltara ni una coma. René consiguió una pequeña computadora Comodore modelo 64, muy parecida a un Nintendo tecleábamos el programa para grabarlo en un casette de sonido, como cualquier otro, esto lo hacíamos con una grabadora a la que llamaban dátasete, parecería un proceso normal, pero cuando se daba la orden de ejecutarlo, la datasette, recorría el casette, buscando el programa y a veces no lo localizaba, esto era muy lento, pero mejor a la técnica de grabado de tarjetas perforadas, que acababa de pasar de moda. Capturamos varios programas, sin lograr que funcionaran, preguntamos en la clase, al maestro, cual era la razón y no supo explicarlo, tratando de demostrar que si funcionaban sus programas, nos hizo capturarlos nuevamente en la única computadora con que contaba la escuela y ahí corrieron muy bien. Investigando por fuera, nos enteramos que la mayoría de las computadoras eran compatibles con la marca IBM, mientras que muy pocas con la marca Apple-Mckintosh, precisamente la que había en la escuela, también descubrimos que las instrucciones de Basic para una u otra marca eran ligeramente diferentes. Abandonamos la escuela y decidimos probarnos qué tanto habíamos aprendido. La sección local del Sindicato de Mineros realizaba asambleas de agremiados cada semana y tenían un problema fuerte; en la asamblea, los asistentes ponían en boletos pequeños su número de trabajador y lo entregaban a la salida. Después el Consejo de Vigilancia y Justicia los ordenaba numéricamente, abrían el kárdex y anotaban la asistencia en la tarjeta personal de cada trabajador, después lo volvían a abrir y hacían un listado de los no asistentes. Este proceso les llevaba de tres a cinco días. René y yo nos pusimos de acuerdo, capturamos los datos de todos los trabajadores e ideamos un programa que al teclear el número, buscara el registro correspondiente y le pusiera una señal de asistencia y que al terminar de capturar, con otra rutina listara los que no tuvieran la asistencia, nos quedó bien, ahora todo lo hacía una secretaria en un tiempo de 3 o 4 horas, incluyendo los reportes, pero tenía un detalle, era muy lento, tardaba una hora en ordenar todos los números, pero de cualquier forma la diferencia era enorme, en lugar de 4 personas, se ocupaba solo una. Les entusiasmó tanto que me pidieron investigar cuánto costaba una computadora formal y una vez obtenido el dato -6`000,000.00 de pesos aproximadamente, me extendieron un cheque por esta cantidad, me prestaron un Volkswagen nuevo y me mandaron a la ciudad de México a adquirirla, me acompañaron Ana y el presidente de Consejo de Vigilancia. Encontramos una tienda especializada en equipo de cómputo y elegimos la que al parecer era la mejor, una computadora de escritorio horizontal –como eran las primeras computadoras de escritorio- con memoria RAM de 640 kb, un disco duro de 10 Mb y monitor monocromático en verde fosforescente, marca Elektra, complementada con una impresora de matriz de puntos –las que usaban cinta-, para tamaño carta, marca Electrón y una caja de hojas de papel stock de un tanto por el importe del cheque, solamente con un contratiempo, no podía traerla desde allá en el auto, ya que por el mal estado de las carreteras podría sufrir algún daño, por lo que me hicieron el envío en avión hasta Zihuatanejo. Tres días después me notificaron que debía ir por ella, la instalamos en la oficina de tesorería y al correr el recuento de la memoria nos marcó solamente 516 kb, hicimos el reclamo y la tienda aceptó que por un error no se habían puesto todos los chips de memoria me enviaron el faltante por la misma vía con la recomendación de usar una pulsera electrostática, ya que el tocarlo con las manos lo podría inutilizar.

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