Aún no te has dado cuenta de qué van las religiones, con sus rituales, su parafernalia, sus lugares de culto donde te pasan el cepillo y no para quitarte el polvo precisamente. Sus dogmas escritos por hombres de otras épocas, con otras mentalidades, plagiándose sus historietas las unas de las otras. Naces aquí, allí, allá o acullá y te endiñan una u otra religión.
La fantasía de un mesías que viene a redimirnos, muere y resucita, es una constante a lo largo de la historia humana. Parecido a Jesús, hubo un porrillo antes de él. Tuvo que ponerse en la fila, haciendo cola. Antes de hacer su aparición, hubo tantos que se habían adelantado a Jesús.
Daría igual si sólo hubiese habido uno, la fantasía seguiría siendo la misma. Te cuentan y como lo cuentan, que existen angelitos, arcángelitos, diablos y diablillos, un buen surtido, que da, en estos tiempos, hasta vergüenza ajena. Luego te cuentan el "tres en uno", como una famosa marca de aceite lubricante.
En fin, atienden a su clientela, también la atienden las tarotisas, los adivinadores,....... Están en el mismo ramo, el de los futuribles, pero éstos se mojan, tienen que adivinar un futuro más o menos próximo y se arriesgan a que les llamen embaucadores.
En cambio, las diferentes religiones, especialistas en promesas celestiales,(sin tener ni idea de si serán ciertas) legales por supuesto, prestan un servicio, pero su clientela ya no podrá quejárseles.
Mientras tengan clientes, su "chollo" continuará, (the show go on). Las cristianas llevan dos mil años -se dice pronto- en el negocio y parece que aún va para largo. Tan para largo, cuanto al mundo no llegue a los niveles sociales y de información y conocimientos para todos, en libertad. Se está empezando- como quien dice- y somos ya unos mil millones entre los no creyentes y no practicantes, sobre todo en los paises donde más se da la libertad, la justicia social y se tiene más información y conocimientos.
Serías capaz de creer en un dios, cuyo único atributo sea el de creador, el único en el que se puede especular sin caer en los dogmas religiosos. Sin necesidad de parapetarte en ninguna formación religiosa, amparada en uno o varios libros, que te dicen lo que tienes que hacer, lo que puedes o no, para alcanzar la zanahoria de sus promesas celestiales, o que su dios te hundirá en el más aberrante e injusto castigo eterno asándote al fuego y no es el fatuo.
En fin, no creo te cueste demasiado ver, si soy capaz de creer en alguna religión.
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