Ese Osvaldo Sànchez es un payaso de lo peor. Sale -con fuerza desmedida-, ubica al delantero de Tigres, hace còmo que voltea la cara, y le dà un santo patadòn. Suele hacerlo cuando sabe que no va a ganar; maldito bastardo tramposo y chillòn, es lo que es, y no es que sea yo un fanàtico, pero no soporto a los pendejetes de tal calaña.

Cualquier parecido con la realidad forìstica es mera coincidencia.