El arrebatarle la vida a alguien, ya sea hombre o mujer, es lo mismo, no importa qué nombre se le adjudique, y que la condena sea igual para ambos casos, dejando de lado el género.
El arrebatarle la vida a alguien, ya sea hombre o mujer, es lo mismo, no importa qué nombre se le adjudique, y que la condena sea igual para ambos casos, dejando de lado el género.