El primer arquetipo que debe ser integrado es lo que Jung denominó con el
nombre de sombra. Esto supone comenzar conscientemente el proceso de
individuación reconociendo y vivenciando los contenidos de nuestro
inconsciente personal. Percibir la sombra es como mirarse en un espejo que
nos muestra los recovecos de nuestro inconsciente personal
, y, por lo tanto,
aceptar la sombra es aceptar el "ser inferior" que habita en nuestro interior.

La sombra que todavía no ha sido integrada en la conciencia origina multitud
de proyecciones. La sombra proyectada es la causante de la gran mayoría de
los actos cotidianos en los que la intercomunicación es obstruida por "ruidos"
psíquicos. Acusamos a los demás de defectos que anidan en nuestro interior y
que no nos gusta reconocerlos como tales
:

"Cuando un individuo hace un intento para ver su sombra, se da cuenta (y a
veces se avergüenza) de cualidades e impulsos que niega en sí mismo, pero
que puede ver claramente en otras personas, cosas tales como egotismo,
pereza mental y sensiblería; fantasías, planes e intrigas irreales; negligencia y
cobardía; apetíto desordenado de dinero y posesiones
...

Individuación de la psicología de Carl Gustav Jung