¿Cuanto tiempo hace que lo adelanté? ¿Quince días..., veinte? Estaba, como enseñaba Napoleón, "en la lógica natural de los sucesos". No podía, claro, echar mano a la marcha atrás, porque no figura dentro del manual de programación. Y en esas inconsistencias que produce el lanzarse demasiado a fondo y utilizar en el lanzamiento lo que fuera, habría naturalmente un momento de desequilibrio, crítico.
¿Como no se admite una crisis? Desviando la atención, utilizando lo que sabía enseñar un famoso literato en sus ratos de ocio -no en sus cobradas conferencias -: el golpe de efecto. Decía que cuando la crisis sobrevenía, y sobreviene porque es inevitable ya que está escribiendo -el literato- para desembocar en otra solución..., pero recién vá por la página noventa de una novela que planea de trescientas y encima la crisis no es como la imaginaba..., entonces hay que usar "el golpe de efecto".
En literatura el "golpe de efecto" suele tener buenos resultados. En política se usa a menudo pero cada vez tiene menos eficacia. Aquí, creo que muy escasa.
A veces uno cree que el mundo tiene que funcionar a nuestro paso, y no es bueno. Tampoco lo es acompasarnos al mundo. Voy a decir una mala palabra: hay una relación "dialéctica" entre las dos cosas, como entre la necesidad y la libertad. Ignorarla, querer suplantarla, desviarla, podemos hacerlo en alguno momento. Podemos producir "golpes de efecto", pero es ley, está más allá de nuestra voluntad. Y lo que en verdad nos cabe, lo que debería cabernos, individuos, individuos, individuos, es mirar un poquito "pa´dentro". Ya sería bastante.
Chau