A ver. Pana, amigo, en tanto me saco la primitiva y te invito a una vueltita por la costanera (sabés que es el rio más ancho del mundo: 200 y pico de kmts. de ancho, joder), que se yo, poné la caña allí cerquita, en el riacho un cacho contaminado, pero siempre algún bagre saldrá. Mirá, tengo un cuento de amor sobre la costanera, un día me da la loca y te lo mando.
Señora: debo y nadie me cobra. Pero me debo y me prometo pagarme. No creo hoy y no sé si aquí, pero me pagaré. En tango, digo, me digo, cuantas veces tenemos que juntarnos de a pedacitos porque nos hicimos mierda o nos hicieron mierda. Pero estamos ahí, pedacito a pedacito, ahí estamos. Habrá a quienes no le importa. Habrá quienes echen un cable. Habrá quienes incluso se alegren. No depende de quienes,depende de uno, como casi siempre.
Juan E.: Cada vidita es un mundo y uno nunca termina de saber -creo, bah...- el porque de cada cosa. Como cantaba aquel predecesor ilustre de Sabina, sabrás amigo que tú, no naciste de una flor. Por acción o por reacción, alguno nos marca en las buenas o malas. Yo nunca supe que mi vieja tenía unas pelotas que mas de dos hubieran querido para sí hasta que lo supe. Y ya venía carrereado.
Hoy justamente, mientras leía dos cosas de mis viejos, de pronto me acordé de vos. Tenía al Jaime puesto cantando La Hermana de la Coneja y me acordé.
A don Juan Carlos se le daban mucho los temas con alcohol, vaya a saber por qué. Pero la ignorancia hace que el tango pase por lo que no es. Leí no hace mucho, por acá, sobre cantar las cuarenta. ¿Habrá escuchado alguno "Las Cuarenta"? ¡Andá a saber...!
Chau