Y hablando de tangos, muchos dicen que el tango comienza a gustarse de mayor, no se si será esto cierto, pero confieso que es lo que me ha sucedido a mi.

Tuve una relación un tanto tormentosa con mi padre, un tipo de aquellos de la época del vintén y el tranvía, donde no se discutía la autoridad paterna y los pantalones largos se comenzaban a usar con pelos de dos centímetros en las tabas. Mi viejo era un tipo bueno, pero no era mi viejo cuando quemaba sus fantasmas el la mesa del boliche.

De ahi a que hubieran choques constantes con un peludo rebelde que escuchaba a Emerson Lake & Palmer en su propia casa, era algo normal, incluso renegaba y mucho del tango en esa época.

Mi viejo murió, me fui quedando pelado y Emerson Lake & Palmer pasaron a ser unos gordos sedentarios, sombra de lo que fueron. Y ahí me empezó a gustar el tango, primero fue timidamente, luego con gusto, y empecé a comprender a mi viejo cuando hablaba con admiración de El Mago o D'Arienzo.

Mentira que el tango solo habla de la mina que cagó al macho que se fue a vivir con la viejita que es la única mujer santa del Universo...

Y para muestra basta un botón aquí les paso un tangazo de un autor uruguayo que por bohemio y tanguero de ley murió con menos guita de lo que debiera haber tenido, tango por otra parte que un hijo de alcohólico sabe interpretar perfectamente.