Hace un par de dias pasé como hago siempre por la biblioteca del poble, y me encontré con una de esas perlitas que ya había tenido en mis manos hace añares. Mi viejo me descubrió entonces a este magnífico Enrique Jardiel Poncela, del que supe leer unos cuantos, "La tournee de Dios", "Esperame en Siberia, vida mía", "Pero hubo alguna vez once mil vírgenes", y tantos otros que mi padre aquilataba contra esa vieja pared. Y este: "Amor se escribe sin Hache", que pese a haber leído también me lo traje igual.
En su agudeza y su ironía, se puede encontrar la profundidad de su pensamiento, si se tiene ganas -claro-, sobre la mujer, el amor, las relaciones personales, las jerarquías, la falsedad... En fin.
Pensé en eso, en la profundidad y en la ironía. Y en que hay ironías cuya profundidad es como la superficie de esta mesa.