.


Um forero entró en contacto conmigo, preguntándome si lo que escribí sobre mi Pitbull llamado Sentido Común, era una amenaza hacia el.

Pues de ninguna manera!
Mire si yo...!

Voy a contar otra historia:


Hace muchos siglos, en un valle muy fértil vivía una colectividad de labradores.
Todos vivían en armonía, de su trabajo y casi felices.

Ese casi, debíase a que en las montañas cercanas moraba un dragón.
Cuando los labradores comenzaban a escuchar su silbido, comenzaba el terror.
Sabían que el dragón estaba con hambre y en cosa de horas o pocos días, bajaría a atrapar alguno de ellos para llevárselo a las montañas y comérselo.

Cuando ya estaban decididos a abandonar el valle, acertó a pasar un monje pidiendo asilo por unos días.
Los labradores le contaron la difícil situación que estaban viviendo y solicitaron si él con su gran sabiduría, podía solucionarles el problema.

A la mañana siguiente, el monje subió la montaña y fue a la cueva donde vivía el dragón.
Luego de explicarle la situación de continuo terror de los habitantes del valle, le preguntó si el estaba dispuesto a llegar a un acuerdo.
El dragón le explicó que para nada su comportamiento era para aterrorizar las personas. Que simplemente lo hacía, cuando tenía hambre.

En pocos minutos, llegaron a un acuerdo.
El monje le pidió de dejara de comerse personas, a cambio de que los labriegos semanalmente le trajeran a su cueva alimentos.

En el valle fue todo fiesta y alegría.
Inmediatamente salió un emisario cargado de comida hacia la montaña y casi colorín colorado, este cuento se ha acabado.

De nuevo la palabrita casi.

Con el correr del tiempo y ya disfrutando de esa paz que hallaban definitiva. Los encargados de llevarle comida al dragón, comenzaron a hacer menos frecuentes las visitas con alimentos.
Primero era cada semana, después cada diez días, después cada veinte, cada treinta...
Ahí entonces, fue el dragón que llamó al monje:

-Me engañaste.
-Yo?...Por qué?
-Mira como estoy. Piel y huesos por haber cumplido nuestro acuerdo.
-Pues te equivocas dragón. Fuiste tu el que no entendiste el acuerdo.
-Yo? Es que acaso lo he quebrado? Tu me pediste que no comiera más labriegos y lo cumplí. Por eso estoy así.
-No me refiero a eso Dragón. Yo te pedí que no comieras más gente, pero NUNCA te pedí que dejaras de silbar.


Mi amiguito...Yo no amenazo...Solo estoy silbando.


...