Cómo en los viejos tiempos....
Cobíjame en tu regazo, abre tus brazos déjame amanecer contigo, no me
hables, ofréceme tus silencios, quiero escuchar tu corazón. Hoy dejare mis
garras y colmillos junto a la puerta al lado de tus olvidos.
Por ahora no tengo nombre así que seré quien tu quieras, el pago por tus
caricias pueden ser otros mil años de condena, aun poseo un trozo de arcoíris
y una porción del camino amarillo. Puedes beber de mi garganta o alimentarte
de mi seno. Tú decides.
Sin pensar, sin esperar, sin ayunar puedo llegar a ti, he bajado la guardia,
también me despoje de mis ropajes, abandone todas las mascaras, solo tengo
piel para ti. Te ofrezco pues la única oportunidad de que todo sea nuestro, la
obscura noche, el día que no llegará, el amanecer que amenaza con entrar
por la ventana.
Poséeme por esta única vez con la maldita rabia de lo imposible, sométeme
bajo el yugo de tus manos, esclavízame con tu cuerpo, rosa con tus labios
mis labios, húndete lentamente bajo mi espalda. Embriágame con el cruel
sabor de lo que no puede ser, luego puedes abandonarme de nuevo, te
aseguro me quedare varada donde me dejes.
No te amo, solo deseo con demencia tu piel, la miel contenida de tu boca, los
cantaros de luz de tu mirada, la razón de tu existencia, la yugular que tienes
en el cuello, quiero prenderme de ti, para arrebatar un solo instante entre tus
brazos.