Pues ya se ha escrito aquí muchas veces que Dios no quiere ni manda sacrificios, Jesucristo te dice....que no quiere sacrificios y si misericordia.
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¿Entonces Jesus al decir no quiero sacrificios si no misericordia
estaba enseñando que nos cambiemos de religion?
¿Ese es el contexto de la conversación que tenia Jesús?
TE ACONSEJO ESTUDIAR EL EVANGELIO ANTES DE ESTAR DICIENDO ESAS TONTERÍAS
NO SABES LO QUE DICES COMO SIEMPRE
Lo que Jesucristo estaba enseñando, es que no sigamos las viejas leyes judías sobrecargadas de sacrificios que Dios no había mandado, por esto te dice Jesucristo, que El quiere misericordia y no sacrificios.Cita:
https://www.elforo.com/images/misc/quote_icon.png Iniciado por Roberto0 https://www.elforo.com/images/button...post-right.png
Que te cambies de religión, porque así tú no puedes entrar en la vida eterna.
Los cristianos ahora vivimos los mandamientos del Evangelio, y los mandamientos del Evangelio son todos misericordiosos. Los mandamientos del Evangelio dejaron abolidos todos los preceptos del viejo testamento judío que mandaban penas de muerte, guerras y genocidios, y que mandaban esclavitud y muchos sacrificios que Dios no había mandado.
Parece mentira que después de haber conocido el Evangelio de Jesucristo aún se siga discutiendo estas cosas tan sencillas que enseña el evangelio.
No querría sacrificios para él, porque con el resto comenzó exigiéndolos.
Si sí, por eso comenzó: ‘El que no me ama a mí más que a su padre y a su madre, no es digno de mí’. En el fondo está invitando al “abandono” de la familia, y para motivar ese abandono, que era tan duro en aquella época, les dice que ‘recibirán el ciento por uno’.
‘Dejad que los muertos entierren a sus muertos’. Para un buen hijo de Israel, enterrar al padre era de las dos o tres cosas más importantes de la vida. O también: ‘el que echa la mano en el arado y mira para atrás, no vale para el Reino de Dios’.
‘Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer y a sus hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío’. ‘El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío’.
En Mateo (10,36) llega a decir que ‘los enemigos del hombre son los de su propia casa’.
No querría sacrificios para él, porque con el resto comenzó exigiéndolos.
Si sí, por eso comenzó: ‘El que no me ama a mí más que a su padre y a su madre, no es digno de mí’. En el fondo está invitando al “abandono” de la familia, y para motivar ese abandono, que era tan duro en aquella época, les dice que ‘recibirán el ciento por uno’.
‘Dejad que los muertos entierren a sus muertos’. Para un buen hijo de Israel, enterrar al padre era de las dos o tres cosas más importantes de la vida. O también: ‘el que echa la mano en el arado y mira para atrás, no vale para el Reino de Dios’.
‘Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer y a sus hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío’. ‘El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío’.
En Mateo (10,36) llega a decir que ‘los enemigos del hombre son los de su propia casa’.