Durante siglos, en el imaginario popular, el nombre de Lucrezia Borgia ha sido sinónimo de la mujer homicida. Miembro de una de las más poderosas y prominentes familias del Renacimiento italiano, Lucrecia fue infame por sus excesos sexuales (que supuestamente incluían la relación incestuosa con su padre, el papa) y su hábito de deshacerse de sus oponentes mediante el veneno que contenía su siniestro anillo, según las creencias populares. Sin embargo la naturaleza de sus acciones ha sido cuestionada en tiempos recientes por historiadores y sociólogos.

nepotismo, intrigas, excesos, lujuria, incesto y homicidio.

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